El anterior gerente de la COMAPA en San Fernando dejó en la vil ruina al organismo operador; con un desastre técnico y financiero que será motivo de exhaustivos procedimientos fiscales y administrativos, donde las responsabilidades penales, no están descartadas.
El gerente anterior MVZ ÓSCAR GONZÁLEZ RÍOS, tuvo “manga ancha” desde el palacio municipal para despacharse con la cuchara grande, a la vez que también enviaba hacia allá, la parte que correspondía.
En mas de una ocasión, este comento que la COMAPA no tenia dinero para pagar sueldos ni proveedores, porque el dinero se lo llevaban para la Presidencia Municipal; pero nunca dijo -obviamente- la parte que el se embolsó y que lo llevó a soportar millones de recordatorios maternales de parte de los usuarios.
Y también desde el palacio municipal, que con frecuencia, lo convirtieron en “palo de gallinero”.
Pero el asunto tronó, el negocio ya no dio mas y por ende, la misión del veterinario en San Fernando, concluyó.
Se quedó un desgarriate y tenían que poner al frente de la COMAPA, a alguien que pudiera pagar los platos rotos, una vez que lleguen los tiempos de comprobaciones… ¡y las observaciones!.
Y así fue como llegó procedente del sur del estado, el nuevo gerente que por sus propios ojos ya comprobó que le pusieron en las manos, un papa muy caliente.
Nada que ver con lo que le prometieron.
“El amigo” que lo invitó conocía la realidad, pero se necesitaba un chivo expiatorio.
Porque el veterinario ya se fue, pero alguien tiene que cerrar el ejercicio fiscal 2026 y hacerse responsable de todo el año, aunque alegue que solo estuvo unos meses; así funciona la ley.
Lastima, porque se mira que este nuevo gerente, al menos tiene la decencia de dar la cara, atender a la gente y establecer compromisos, que ni el mismo sabe si podrá cumplir, porque está sujeto a las ordenes y restricciones que le impongan desde el ayuntamiento.
En los mismos pasillos del DIF Municipal se supo antes de su llegada, que ya habían conseguido quien se hiciera cargo de la COMAPA, hablaban de una persona que después de pasar por un problema legal, tenía buen tiempo sin trabajo y no había sido nada difícil convencerlo de aceptar la oferta que “generosamente” le hicieron.






