Comerciantes informales de la ciudad están cambiando el giro de sus actividades, para ofrecer al público productos calientes, luego que la temporada de venta de nieves y helados está por concluir, con el arribo de los primeros frentes fríos, anunciando la proximidad del invierno.
Esto luego que con las temperaturas que se presentando en los últimos días, el consumo de helados se encuentra en descenso, lo que obliga a vendedores ambulantes a migrar a la venta de otros artículos, para obtener ingresos para el sostenimiento de sus familias.
Por estas circunstancias se fortalece la venta de elotes cocidos, asados a las brasas o en vasos combinados con queso y picante, así como las manzanas de caramelo, dulces de leche y los tradicionales “churros”, que gozan de fuerte demanda entre los consumidores.
Ya que el gusto de los consumidores ha dado un cambio de preferencias, los ambulantes tienen que adaptarse a esta situación luego que no existen fuentes de empleo donde puedan ocuparse, mientras que las necesidades de sus hogares se encuentran vigentes y los gastos no se detienen.






