LA fiebre desatada en MORENA por las próximas candidaturas municipales, está poniendo a pensar a un número indeterminado pero abrumador de hombres y mujeres dentro del servicio público, que aspiran a la coordinación municipal de la defensa de la transformación y la soberanía en sus respectivas localidades, a solicitar licencia a los cargos que desempeñan, mientras otros más osados y osadas, hasta en renunciar.
Solo que dejar la nómina por correr detrás de una ilusión, que puede ser lo más indebido, para quienes dependen del sueldo para sostener a sus hogares y que sus mismas condiciones de precariedad económica, los ubican, como difíciles de ser elegidos.
Aunque las ganas son difíciles de contener y en algunos casos, los pretenciosos saben que no traen nada en el morral, como se dice coloquialmente, pero ya le hallaron que metiéndose en los procesos donde expresan sus aspiraciones, pueden seguir colgados de la ubre presupuestal.
Plan con maña.
Pero… habrá casos donde quienes se atrevan a solicitar licencia, sin pedir permiso, se lleven una amarga sorpresa y cuando quieran regresar al puesto, se encuentren que otro u otra, ocupa su lugar.
Porque la autorización de una licencia de ninguna manera garantiza la exclusividad del puesto público.
Con la mano en la cintura, se puede argumentar que las necesidades del servicio, obligaron a designar un relevo oficial… ¡y tema que se acabó!.
Y ese puede ser el triste destino de muchos y muchas que se andan lanzando al ruedo, obstinados en registrarse en el proceso interno de MORENA, creyendo que si piden licencia les pueden seguir pagando la quincena “por debajo del agua”, o que después de un mes o poco más pueden regresar a ocupar una silla que según creen, con la licencia, tienen reservada.
El proceso electoral que se encuentra en marcha dejará muchos decepcionados, pero inclusive antes de arrancar las pre campañas electorales, en los procesos internos donde muchos serán desechados, habrá fuertes “escurrimientos”, que el PAN y el PRI ya están analizando, listos para arropar a quienes sienten que fueron humillados y vulnerados en sus derechos, mediante un proceso nebuloso, que desde ahora está erosionando la fortaleza del partido oficialista.






