No hay justificación válida para explicar a la sociedad las carencias que padecen los hospitales, cuando se entiende que hay un gran presupuesto nacional que considera todas las necesidades que se tienen que cubrir para brindar una atención digna.
Sabemos que el problema no es solo San Fernando, tampoco Tamaulipas.
La mayor parte de los estados y de las clínicas y hospitales en el país carecen de lo más elemental, que ni siquiera vale la pena decir cuáles son las carencias, porque en algún momento, todos las hemos vivido.
Es evidente que algo está muy mal en el sistema nacional de salud.
A los ciudadanos, hombres y mujeres, de nada les sirve escuchar cifras y estadísticas alegres, cuando les toca sufrir en carne propia la falta de atención adecuada para algún membro de sus familias.
Hace algunos años, la oposición decía que las deficiencias en los servicios de salud, se debían a que los gobiernos anteriores, mejor dicho, gobernantes y funcionarios, se robaban el dinero.
Hoy que la oposición es gobierno, el problema empeoró… ¿y donde está el dinero?.
No queremos ser como Dinamarca; nadie está pidiendo imposibles, tampoco esperamos milagros.
Pero si queremos una atención a la altura, que tampoco sería un favor, sino un deber de las instituciones.
Usted, a quien le ha tocado padecer las carencias y deficiencias de los hospitales, sabe de lo que estoy hablando.
Mientras que la simulación brilla por todo lo alto, cuando funcionarios sin una pizca de vergüenza se atreven a decir que todo está bien, que hay medicamentos y especialistas suficientes, en vez de reconocer que son demasiadas las inconsistencias y deficiencias.
En los días recientes, los alcaldes de la Villa de Méndez, JUAN MENDOZA FUERTE y de Burgos, MARCO POLO GARZA MARTÍNEZ hablaron recio para exigir servicios de salud dignos para las familias que representan; ellos saben lo que está sucediendo con el tema de la salud y en sus pronunciamientos usaron un lenguaje respetuoso e institucional, pero con la energía que es característica de los verdaderos lideres, de quienes asumen por completo el compromiso que tienen con el pueblo.
Porque en el discurso todo parece en orden; pero estar sentado en un hospital con un familiar grave sin que tengan a la mano los medicamentos que se necesitan, servicios radiológicos, de análisis clínicos o los especialistas del caso, ahí es donde se derrumban las expresiones eufóricas de quienes, cuando tienen enfermos a sus familias, en vez de llevarlos a las clínicas del sector salud, recurren a la medicina privada.
Primero, porque cuentan con los medios económicos y además porque saben la suerte que les espera en los hospitales públicos.
Si me equivoco, acepto que me corrijan.






