Mucho se ha comentado sobre la situación del campo en el país y especialmente en el norte de Tamaulipas, pero las palabras nunca serán suficientes mientras que no surtan efecto.
No se necesita ser productor para compartir su sentimiento, al ver la cantidad de tierras ociosas por no contar con recursos para sembrarlas… que no darían otros países por tener las superficies que existen en esta región, que durante muchas décadas han demostrado su vasta capacidad para producir.
En todo el mundo, la agricultura se reconoce como una actividad básica, que requiere de presupuestos para dar el mayor resultado; los agricultores son empleados del mundo, porque su trabajo es el principal factor para la subsistencia y el bienestar humano.
Un país que tiene un campo productivo, se mantiene siempre en desarrollo y sobre todo, sostiene su soberanía.
Porque depender de otras naciones no es una solución, tal vez un remedio casero, pero no una respuesta que garantice estabilidad, en uno de los aspectos mas básicos de la identidad nacional
Hoy los campesinos y propietarios privados de esta región del norte de México sufren los estragos de políticas publicas que los han venido sumergiendo en la miseria y la desesperación.
Arrinconados por la desaparición de los apoyos tradicionales al campo y asfixiados por una competencia desleal y ruinosa, frente a productores de países que reciben un respaldo generoso para ejercer la actividad, que en tos las regiones del planea hace que quienes siembran la tierra sean vistos como héroes.
San Fernando es un municipio cuyo bienestar está íntimamente ligado con la producción agrícola y en los tres últimos años, los hombres y mujeres del campo no han visto una buena, lo que está provocando que se reúnan cada vez más desesperados, poque sus magras reservas ya se agotaron, para ellos y ellas ya no hay un mañana.
Algunos ya perdieron sus patrimonios, a otros, solo les quedan sus hogares.
Pero lo peor es que no miran un destello de esperanza, no sienten que esto pueda cambiar a corto plazo.
Mientras tanto la tierra que antes brillaba de un color cobrizo en las extensas llanuras, está llenándose de monte aceleradamente, recreando un triste escenario que nadie vio venir.






