CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Paulo García asumió en agosto último la dirigencia de Morena en la Ciudad de México con la encomienda de construir la victoria de 2027, pero antes de cumplir su pretensión de ganar las 16 alcaldías, su partido deberá conservar las 11 que obtuvo en 2024 y construir una unidad morenista que el propio dirigente reconoce que no puede “darse por sentada”.
En entrevista con Proceso, García, de 35 años, dice que al partido oficialista le interesa recuperar las cinco demarcaciones encabezadas por la oposición.
El mapa electoral coloca a Morena ante un reto más inmediato: conservar el terreno que recuperó apenas en 2024, después de que el voto de castigo de 2021 quebró el predominio territorial que había construido en la capital del país.
En aquella elección Morena y sus aliados quedaron reducidos a siete alcaldías, mientras la coalición del PAN, PRI y PRD ganó nueve, de las cuales arrebató seis al oficialismo, entre ellas Cuauhtémoc, la llamada joya de la corona, en medio del descontento asociado con el colapso de la Línea 12 del Metro y la gestión de la pandemia de covid-19.
La remontada de 2024 fue amplia, aunque incompleta: el partido gobernante recuperó Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Magdalena Contreras y Tlalpan, con las que volvió a gobernar 11 demarcaciones, mientras Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo permanecen en manos opositoras.
Ahora, el riesgo de que el bloque de la Cuarta Transformación en la CDMX enfrente un nuevo voto de castigo se concentra en la persistencia de problemas de seguridad, protección patrimonial, vivienda y protección civil durante la administración de la morenista Clara Brugada.
El proceso electoral local 2026-2027 comenzó formalmente el 7 de septiembre último, cuando el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) dio el banderazo de salida en un contexto marcado por el aumento anual de 9.17% de la extorsión durante el primer semestre de 2026 –de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)–, así como por el repunte del despojo de inmuebles y el descontento generalizado por el encarecimiento de la vivienda y la gentrificación. Esos problemas podrían erosionar el respaldo a Morena tanto en las cinco alcaldías que pretende recuperar como en las 11 que necesita conservar.
Además, se suma la explosión de una pipa de gas LP ocurrida el 10 de septiembre de 2025 en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, que causó 32 muertos y decenas de heridos; se trata de una tragedia que exhibió la vulnerabilidad urbana de la periferia, precisamente en una de las demarcaciones más pobladas y de mayor arraigo electoral para Morena.
Es en ese escenario en el que el nuevo dirigente de Morena reconoce que la unidad interna y con sus aliados no puede darse por sentada: “Así como decimos que las victorias no caen del cielo, la unidad tampoco; hay que construirla a partir de apertura, de diálogo (…)
“Nuestra encomienda también va a ser que podamos abrir la puerta a muchas compañeras y compañeros que igual y ya están en Morena, pero que por diferentes circunstancias no han participado de manera tan activa en el proceso de nuestro partido, en las tareas institucionales, entonces eso también estaremos apuntalando, declaró.
–Es decir, hay un riesgo de ruptura…
Lo que digo es que tampoco hay que darla por sentada (la unidad).
Dentro de las 11 alcaldías que Morena deberá defender, Tlalpan, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza enfrentan problemas de seguridad, cuyo descontento podría trasladarse a las urnas.
Tlalpan, gobernada actualmente por Gabriela Osorio, fue recuperada por Morena en 2024 y tiene un peso político particular por ser la alcaldía de la que emanó la presidenta Claudia Sheinbaum, pero durante esta administración las familias buscadoras la han identificado como un foco rojo de desapariciones.
Mientras en Gustavo A. Madero, encabezada por Janecarlo Lozano Reynoso, y Venustiano Carranza, gobernada por Evelyn Parra Álvarez, son recurrentes los ataques directos con armas de fuego y las extorsiones.
García evitó identificar alguna de las tres como una alcaldía en riesgo y tampoco planteó una estrategia específica para reforzarlas. Se limitó a anunciar un proceso de unidad en las 11 demarcaciones gobernadas por Morena y, ante los cuestionamientos de seguridad, sostuvo que “es un hecho comprobable que ha habido una reducción de los delitos de alto impacto en toda la ciudad”.
Cuauhtémoc: la joya que Morena no logra recuperar
La alcaldía encabezada por la opositora Alessandra Rojo de la Vega concentra una de las derrotas que Morena no ha podido revertir en la capital. En ese territorio no se disputa sólo la administración de una demarcación: ahí convergen el poder político asentado en Palacio Nacional, el Senado, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y el Congreso capitalino; el corredor financiero de Paseo de la Reforma y la Bolsa Mexicana de Valores, así como el comercio popular del Centro Histórico y Tepito.
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Al preguntarle qué tendría que cambiar Morena para recuperar la alcaldía que concentra más de 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional –y que lleva dos elecciones consecutivas en manos de la oposición–, el dirigente local responde arremetiendo contra la actual alcaldesa, a la que critica por haber recibido en el Salón de Cabildos a la derechista y presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el 4 de mayo último.
“Una ventaja también es que ya no hay sorpresas de qué es lo que representan ellos en el gobierno. Quizá en sus campañas se presentaban como apartidistas, ciudadanos, pues hemos visto de manera muy clara que hay un signo político, que se invita a Isabel Díaz Ayuso, que hay una visión del espacio público, que ha florecido la especulación inmobiliaria. Entonces, creo que, ya conociéndolos, la ciudadanía también trae elementos para decidir su voto”.
Aun con el peso político e institucional de Cuauhtémoc, García niega que Morena vaya a colocarla por encima de los otros cuatro territorios gobernados por la oposición.
–¿No van a concentrar esfuerzos en la Cuauhtémoc?
–No, no, no. Nos interesa también que los vecinos de Coyoacán puedan tener una perspectiva distinta, los de Miguel Hidalgo, o sea, en todos los territorios donde gobierna la oposición tenemos los mismos males, entonces queremos que los vecinos de esas cinco demarcaciones tengan un horizonte distinto.
La negativa a reconocer Cuauhtémoc como prioridad contrasta con dos movimientos del propio partido: el despliegue territorial que ya comenzó en la demarcación y la cantidad de perfiles que aspiran –o aspiraron– a la nominación.
Una primera muestra de ese despliegue ocurrió el 5 de septiembre último, cuando Morena realizó una concentración masiva en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, bajo el nombre de “Asamblea Ciudad de México”, un acto partidista con el que mostró su capacidad de organización en la capital.
En el encuentro reapareció la diputada y exjefa delegacional de la Cuauhtémoc, Dolores Padierna, así como figuras relacionadas con su esposo, el político René Bejarano (defenestrado por los videoescándalos del caso Carlos Ahumada), liderazgos que durante años construyeron fuerza política en la demarcación.
Cuestionado sobre dicho acto y sus participantes, Paulo García responde: “Dolores hoy es nuestra diputada federal por Iztapalapa. Entonces, yo, que tenga conocimiento, no está participando directamente en la Cuauhtémoc, pero si hubiera personas que durante algún tiempo caminaron con ella y quieren participar, pues tendrán que someterse a la encuesta”.
A la operación territorial se suma una competencia interna del partido que, desde antes de que iniciara formalmente el proceso electoral, ya reunía al menos a cuatro perfiles que habían hecho públicas sus intenciones de buscar la candidatura de Morena por Cuauhtémoc: el diputado federal y vocero de la bancada morenista Arturo Ávila, la senadora Cynthia López Castro, la directora general de SuperISSSTE, Dunia Ludlow, y la diputada local y lideresa de comerciantes Diana Sánchez Barrios.
A 15 días del arranque de los comicios y sin que Morena haya emitido aún la convocatoria para definir sus candidaturas, el nombre de Citlalli Hernández, actual presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del partido, irrumpió en la disputa y comenzó a reconfigurar la lista de aspirantes: Arturo Ávila retiró su aspiración y expresó su respaldo a Hernández, mientras Dunia Ludlow también se pronunció en su favor.
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