En un mundo lleno de contrastes, con opiniones muy diversas y en condiciones de ser expuestas por medio de las redes sociales, pretender convencer a alguien de una idea propia, más que una temeridad, puede parecer una blasfemia.
Si a Jesucristo, el personaje que más ha logrado trascender en el tiempo y el espacio, por decir la verdad y buscar el bien de la humanidad la crucificaron, que se puede esperar en los tiempos actuales, con una sociedad que pone su mejor esfuerzo en pensar y actuar de una manera despiadada.
Por eso cuando escribo, no lo hago pensando en convencer a nadie, ni con palabras que puedan vulnerar la condición humana.
La crítica constructiva siempre es benéfica, cuando existe la capacidad de analizarla y de echarse un clavado al interior, hurgando, para ver si las cosas están haciéndose de la manera correcta.
Y se critica a quienes tienen el poder y presupuesto que usan para su beneficio, nunca las amas de casa, a los padres de familia, al comerciante o al obrero.
Pues bien, en esta ocasión quiero comentar que en San Fernando, el PRI está creciendo, recuperando de manera muy visible su antigua militancia e incorporando nuevos militantes y simpatizantes.
Pero esto no es gratis ni fortuito; detrás de esta cruzada se encuentra el esfuerzo inagotable de un equipo de trabajo encabezado por su dirigente municipal, el Lic. ALEJANDRO FRANKLIN MELHEM, un personaje que ha encontrado la forma de convivir con la población, a través de escucharlos y dialogar sobre las problemáticas comunes y las formas de resolverlas.
La dinámica que la nueva dirigencia del partido tricolor, dicho sea de paso, no la muestra ningún otro partido en San Fernando.
En MORENA piensan que las tienen todas consigo y ante esa utopía, echan la gata a retozar.
El PAN está trabajando de otra manera; activando alianzas con lideres de opinión y excitando ante los ojos de la población, los errores de su competencia mas fuerte.
Mientras que en el PT, PVEM y el MC, son demasiado discretos para trabajar, de tal forma que lo que están haciendo, pasa por desapercibido.
Pero en el PRI, un partido que siempre fue de fanfarrias y algarabía, el ruido se escucha y se siente, porque la política es eso: bullicio, movimiento y ritmo.
Si hay quienes piensan o ven las cosas de una manera diferente, lo respeto y entiendo, siempre he defendido que nadie tenemos obligación de pensar igual que otro, u otros.
En este caso, veo lo que están haciendo los partidos políticos y el PRI de entrada, esta actuando como lo que es: oposición.
Se está moviendo sobre firme cuando al diálogar con viejos cuadros retirados temporalmente de la actividad, logran contagiar el entusiasmo partidista y sacar de sus hogares y sitios de trabajo a hombres y mujeres de zonas rurales, comunidades pesqueras y localidades urbanas, que tras escuchar el mensaje de su líder municipal, retoman con entusiasmo el fervor partidista.
Queda claro cuál es la idea.
En el 2027, el PRI podría encabezar su propio proyecto, en alianza con el PAN o ir solo en las votaciones municipales del 6 de junio.
Para cualquiera de estos dos aspectos se está preparando, con una actitud que demuestra una posición realista frente a un escenario adverso, pero que tiene un líder municipal con visión de atleta de alto rendimiento, a quien los retos no le asustan, por el contrario, conoce bien ese terreno, porque está acostumbrado en la vida real, a conquistar nuevos territorios.
Obviamente que mucho tendrán que ver las circunstancias y los actores de la siguiente elección, pero por lo pronto, estamos ante un PRI renovado, muy decidido a participar y con una excelente respuesta de una sociedad cada vez más madura, politizada y consciente de la responsabilidad de votar en una forma responsable, para no poner en riesgo su futuro inmediato y el desarrollo que merecen las familias.






