En los últimos das hemos visto el esfuerzo desesperado de la administración municipal 2024- 2027 de San Fernando por congraciarse con ese pueblo, al que ha tenido muy mal atendido durante casi dos años.
Toda esa febril e inusitada dinámica del aparato municipal tiene una explicación: sienten pasos en la azotea.
Mañana se llevará a cabo el segundo informe de gobierno municipal, donde la alcaldesa Verónica Aguirre de los Santos aprovechará para autoelogiar su administración y tiene pavor a que la población se manifieste, o la interpelen por el papel que han desempeñado.
Miles de familias afectadas con la falta de agua están “ardiendo” contra la alcaldesa; basta con ver a las redes sociales para tomar el pulso de la opinión que la ciudadanía tiene sobre su eficiencia al frente de los poderes del Ayuntamiento.
Y no son los priístas, ni los panistas, no son los comentocratas, ni la prensa que no forma parte de la nómina municipal; las protestas de vienen de una población que se encuentra harta y que ya no mira la hora, en que se produzca el relevo en el mando municipal.
Se anticipa que habrá una fuerte inversión para vestir el escenario, buscando recrear una ilusoria imagen de popularidad y aprobación ciudadana, fuera de toda austeridad republicana, que según, es etiqueta de la cuarta transformación.
El salón “Ramon Ayala” será abierto en toda su extensión; se pretender que acudan -gasolina de por medio- poco más de tres mil invitados, que es la capacidad total de ese espacio, lo que habla de una inversión cercana al millón de pesos, considerando la difusión que le van a dar al evento, porque claramente, no será un informe porque la alcaldesa, otra vez, por segundo año, va a esconder los detalles del gasto del presupuesto de los 252 millones de pesos concernientes al 2026, así como lo hizo en la ocasión anterior.
Pero… un solo grito surgido de la concurrencia, una sola protesta a las afueras o dentro del recinto, será suficiente para desafinar por completo una ceremonia que merece ser motivo de la mayor solemnidad.
Así que si usted ve que andan limpiando las principales calles de la ciudad, raspando algunas vialidades, aportando diesel para el mantenimiento de los caminos rurales, repartiendo agua en pipas hasta por las noches y presumiendo de cumplir con su obligación en el traslado de enfermos, después que pase el segundo informe, se van a dar cuenta que la administración se va a entrar en el cierre total de sus gastos, porque ¡el presupuesto ya estará agotado “agotado”.
Y el mismo pretexto del año pasado… ¡tienen que reunir para el pago de los aguinaldos del personal!.
Una justificación más para entrar en “paro técnico”.
Por cierto, con lo que van a gastar en la ceremonia del segundo informe, les alcanza y sobre para cambiar todas las válvulas atrofiadas de la red de agua y reemplazar otros componentes del sistema que la COMAPA tiene detectados en mal estado.
También, ese dinero podría servir para pagar a proveedores de la Presidencia Municipal, a quienes les deben desde el año pasado… ¿esto lo pensará mencionar la alcaldesa en su segundo informe de mañana?… ¿O pensara dejar esa deuda para la siguiente administración?.
Cuando entró puso el grito en el cielo, denunciando que le habían dejado deudas por cientos de millones de pesos y juró y perjuró que no haría lo mismo. Ya veremos, por lo pronto trae pendientes con proveedores desde el año anterior.
El ultimo gasto considerable de la presidencia municipal será en el baile del 15 de septiembre, donde esta vez la concurrencia en lugar de proclamar los nombres de los héroes que nos dieron patria y libertad, podrían gritar ¡agua, queremos agua!”, o también “fuera el mal gobierno!”, ya se miran en las redes sociales algunas propuestas de este tipo.
Y recalco; tampoco serán los panistas, los priístas, ni los comentacratas, sino un pueblo, al que ya le llenaron “el buche de piedritas”.






