POR José Inés Figueroa Vitela
La novena gira de la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO por el estado fue un recorrido de trabajo, de anuncios y de entrega de resultados que difícilmente puede interpretarse de otra manera que como una señal de atención prioritaria hacia Tamaulipas.
En ese acompañamiento institucional estuvo el gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, como anfitrión, guía y responsable de conducir desde el estado, la relación con el Gobierno de México.
Las obras y los apoyos que dejó la gira presidencial con infraestructura, programas y acciones, que se incorporan a la plataforma sobre la cual miles de familias tamaulipecas construyen mejores condiciones de vida.
En la Mañanera Legislativa, el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, diputado HUMBERTO PRIETO HERRERA, ponderó esos valores y respondiendo a las inquietudes de los periodistas, colocó sobre la mesa asuntos que trascienden la coyuntura y obligan a mirar más allá del ruido de temporada.
El caso de las visas estadounidenses es uno de ellos.
Las propias autoridades norteamericanas han establecido que una visa es un privilegio y no un derecho para los extranjeros. A partir de ahí pueden hacerse muchas lecturas políticas, particularmente cuando México y Estados Unidos transitan por tiempos electorales.
Pero una cosa es la decisión soberana de un gobierno sobre quién entra o no a su territorio, y otra muy distinta convertirla automáticamente en una sentencia sobre la conducta de una persona, como también acotó PRIETO al unísono con la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM.
No corresponde hacer juicios de policías y ladrones, ni asumir conclusiones que eventualmente corresponden a autoridades jurisdiccionales, en sus propias jurisdicciones.
La cifra más reciente disponible, habla de más de 175 mil visas canceladas durante la actual administración norteamericana, mientras que las relacionadas con personajes públicos mexicanos representan menos del uno por ciento.
La dimensión del fenómeno obliga, cuando menos, a poner las cosas en perspectiva.
También exige recordar que la relación entre naciones maduras se construye desde el respeto a las diferencias. México tiene derecho a su propia visión, como Estados Unidos tiene la suya.
Lo importante es que las diferencias no impidan encontrar coincidencias de beneficio mutuo.
En casa, el Congreso de Tamaulipas se prepara a conciencia para atender lo que se ha dado en llamar “la Ley Dafne”, desde una perspectiva que ahora atiende la revisión y cumplimiento de protocolos de actuación institucional.
La muerte de una adolescente en una escuela de carácter “militarizado” no va a convertirse en una bandera política, ni conducirse en una reforma apresurada, para responder a un reclamo social, que a ratos parece moverse en bandos distintos y distantes.
Ciertamente, se necesita revisar con profundidad el marco jurídico, escuchar a instituciones públicas y privadas, analizar las condiciones actuales y, sobre todo, aprender de un caso que todavía se encuentra en proceso ante las instancias jurisdiccionales.
Legislar también obliga detenerse, escuchar, comparar experiencias, identificar vacíos legales y construir normas que no solamente castiguen cuando la tragedia ya ocurrió, sino que ayuden a impedir que vuelva a suceder.
Ahí está uno de los compromisos esenciales del Poder Legislativo tamaulipeco, por el que ya han estado sosteniendo reuniones con las más variadas instancias de interés, declaró la diputada EVA REYES, también en La Mañanera Legislativa.
En esa ruta de actualización institucional se encuentra la reforma a la Ley Orgánica del Gobierno del Estado propuesta por el Ejecutivo, otro de los 45 dictámenes desahogados en esta jornada.
Convertir el Instituto de la Mujer en la Secretaría de la Mujer, altamente ponderada por la diputada priísta PALOMA GUILLÉN VICENTE, como la oportunidad de dimensionar y dar el apoyo efectivo en los hechos a las causas femeniles.
Igual lo de la Agencia de Innovación e Inteligencia Digital para convertirse en Secretaría, elevando jerarquías, responsabilidades y capacidades para atender dos asuntos que forman parte de los desafíos del presente y futuro.
Mientras unos discuten quién tiene o no tiene una visa, otros reclaman justicia y el Congreso revisa las leyes para que no se repitan tragedias; Tamaulipas sigue moviéndose y transformándose.
Esa parece ser la coincidencia de fondo.
Un estado que recibe atención presidencial, un gobierno estatal que propone modernizar sus instituciones y un Congreso que busca actualizar las leyes frente a nuevas realidades.
La política puede tener mucho ruido, pero cuando las instituciones trabajan, lo importante termina siendo aquello que permanece después de pasada la efervescencia.
Al final, más que las declaraciones, lo que cuenta es lo que se transforma y lo estamos viendo.






