Localizado en el km. 134 de la carretera federal Victoria-Matamoros, el punto de revisión carretero “El Ribereño” operado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional –SEDENA- no está dando buenos resultados en función de la inversión que se realizó en ese lugar para instalar un moderno cuartel, enfocado a combatir el trasiego de drogas con destino a la frontera norte de México y los Estados Unidos de Norteamérica.
Por periodos muy prolongados, en ese retén no se decomisa un solo cargamento de droga, pese a que todos los vehículos con dirección de sur a norte, que semanalmente se contabilizan por miles, son sujetos a revisiones minuciosas en sus instalaciones, equipadas con modernas tecnologías digitales.
Se trata de un filtro de revisión carretero que durante las temporadas vacacionales provoca filas de vehículos de más de 5 kilómetros de longitud y demoras en el trayecto a los viajeros, lo que ha sido motivo de quejas por la lentitud en las revisiones.
En tanto que pasajeros del transporte foráneo, con frecuencia se lamentan del sistema de revisión, donde son obligados a bajar de las unidades para revisar sus pertenencias, sin que este método surta algún efecto en la detección y decomiso de sustancias ilícitas.
Este retén militar ha sido motivo de quejas y cuestionamientos frecuentes, luego que han ocurrido en sus cercanías hechos de violencia y asaltos de vehículos, sin que los elementos asentados en el cuartel, sean capaces de intervenir, arguyendo no tener instrucciones de sus superiores.
Son mínimos los éxitos de ese dispositivo permanente y muchas las quejas, donde destacan las de docenas de vendedores de tacos, enchiladas, empanadas, machacado y otros alimentos que fueron ahuyentados de las cercanías del cuartel, donde fueron colocadas cercos perimetrales para impedirles realizar ahí la actividad comercial, sin tomar en cuenta que de ese trabajo depende el sostenimiento de sus familias.






