Para cualquier país, ser sede de un mundial de fut bol representa un gran honor.
Máxime para México, una nación donde la pasión futbolística bulle en la sangre de mas de la mitad de su población y que esta vez, compartirá con Canadá y los Estados Unidos de América, el orgullo de ser escenario de importantes encuentros en la historia del balompié mundial.
Pero… hay un pequeño detalle.
En México existen inconformidades muy marcadas de distintos segmentos activos y productivos de la vida nacional, que no están contentos con el trato que reciben del gobierno y que ya han expresado la idea de llevar sus inconformidades a las poblaciones sedes de la copa mundial del fut bol 2026 en México.
Entre esos segmentos se encuentran los campesinos de distintas zonas del país y muy especialmente, los del norte de Tamaulipas, que están muy irritados porque el trato que les dan las instituciones, es peor que el de unos pordioseros.
En países avanzados, los productores agrícolas o rurales, es decir los que producen alimentos, son considerados héroes nacionales, mientras que en México, en los últimos años han recibido los peores calificativos.
Y entre un escenario de amarguras porque desaparecieron los programas de apoyo y el pago de sus cosechas de sorgo y maíz, no les da siquiera para recuperar la inversión, se preparan para ir a Monterrey en las fechas de los partidos de fut bol de la copa mundial de la FIFA 2026, programados para los días 11, 17, 24 y 29 de junio.
Aquí le estoy hablando solo de los campesinos de Tamaulipas que aprovechando el furor de la copa futbolística, que va a tener acaparada la atención del mundo, planean protestar en carreteras, aeropuertos y hasta a las afueras de los estadios.
De cumplirse estas “promesas” de los grupos inconformes, tendremos que en Mexico se vivirá un mundial de fut bol “de la patada”.
Y aquí es donde -se supone- entraría el trabajo de inteligencia del gobierno federal, para tratar en primer lugar de disuadir mediante el dialogo y las promesas, en las que los productores del campo ya no creen.
O la manera de contener las expresiones de protesta, que de acuerdo al volumen que alcancen, van a sonar muy fuerte en el exterior, para desnudar la gran realidad nacional y exhibir a México como un país metido en la anarquía, donde los capitales extranjeros tendrán que pensarlo dos veces antes de invertir aquí, como también que los grandes eventos mundiales, en lo sucesivo se trasladen a otras naciones, donde la armonía entre el pueblo y sus gobernantes, sea una práctica real, por encima de los discursos oficialistas, que se caen, cuando el pueblo decide “reventar” las formas y sacar las discrepancias que lleva dentro.






