El asunto RUBÉN ROCHA MOYA, gobernador de Sinaloa con licencia, reclamado por el Gobierno de los Estados Unidos de America, por la comisión de delitos de alto impacto, por mas que le busquen las autoridades mexicanas… ¡es un caso perdido!.
Lo mas que se puede es ganar tiempo, hasta que pasen algunas situaciones que vengan a terminar con este asunto por default.
Por ejemplo, que el gobernador reclamado, de 76 años de edad, fallezca “de muerte natural”, por los niveles elevados de glucosa en la sangre y la presión arterial también disparada por el mismo motivo: el miedo de ir a parar el tiempo que le resta de vida a una cárcel en el vecino país del norte, o que “alguien” ordene silenciarlo, para evitar que de pronto, se le ocurra abrir la boca de más.
Algo así se escucha diabólico, pero en el mundillo de la política, donde las amistades son de mentiras y lo único que importa son los intereses, a muchos les conviene más que el político sinaloense pase a mejor vida.
Y mientras más pronto mejor.
Porque el gobierno americano está a días de enviar a México las pruebas que le están pidiendo y aunque se pueda dar el caso que las desestimen porque no las consideren concluyentes, las autoridades del otro lado del rio Bravo, habrán cumplido su parte.
Si Mexico se niega a entregarlo por las buenas, para eso seguramente que ya tienen su plan “B”, por cierto con ayuda de funcionarios mexicanos que llevan rato colaborando con los vecinos y que por intereses particulares, también quieren que se le dé, una barrida a a este país.
En una trama de este tamaño todo es posible, menos colaborar para que vayan presas a los Estados Unidos de América, figuras emblemáticas del partido mexicano en el poder.
Y una vida o las que sean, no van a conmover a quienes quieren que esto ya se termine, para que cese la presión que el gobierno de a lado, ejerce cada día, mas con riesgo de provocar infartos verdaderos en quienes llevan sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir a México.
Porque eso también puede pasar; al Gobernador RUBÉN ROCHA lo pueden quitar de enmedio con una “muerte natural”, pero hay quienes sienten tanto el peso de esta situación, aunque sus nombres ni siquiera estén a la vista, pero si en los gruesos expedientes del gobierno americano, que saben que muy pronto van a ser “balconeados” y que no van a tener tanta suerte como para ser defendidos a través de una barricada presidencial.
Por lo pronto, el caso ROCHA MOYA es cuestión de días.
O lo mandan a Nueva York con boleto gratis, o pasa algo irremediable.
Pero en cualquiera de estas dos situaciones, se trata de un caso perdido.






