Debido a la alta carestía de los medicamentos de patente, que anulan las posibilidades económicas de compra, de los habitantes de “El Valle de San Fernando”, las ventas de productos similares y genéricos están ganando espacios en el mercado.
Los medicamentos de laboratorios reconocidos pueden valer hasta un mil por ciento más que los del mismo tipo, clasificados como similares o genéricos, que ya se comienzan a vender inclusive en cadenas de farmacias más reconocidas.
Lo anterior es debido al costo muy elevado de la mayor parte de los medicamentos de patente, como en el caso de los antibióticos y otros utilizados para mantener el control de enfermedades crónico degenerativas, como la hipertensión y diabetes entre las más comunes.
La mayor parte de la población vive con un sueldo menor a los dos mil pesos semanales, mientras que un solo medicamento, vale más de esta cantidad, lo que obliga a las familias a buscar respuestas en problemas de salud, a través de opciones más económicas.
Debido a este fenómeno, están proliferando en la región, medicamentos que son elaborados supuestamente con materias primas y estándares de calidad iguales a los de uso tradicional, mismos que se encuentran aprobados por las autoridades sanitarias del país, como remedios confiables para el uso de la población en general.
Como efecto de la mala economía de la mayor parte de la población, las empresas que producen genéricos y similares, han abierto consultorios médicos donde cobran por sesión entre 50 y 100.00 pesos utilizando a médicos jóvenes mayormente, mientras que en los particulares, el costo de una auscultación cuesta 500.00 pesos y los especialistas entre 800.00 y mil pesos.






