En el proceso de reconfiguración de las dependencias tamaulipecas, es claro que los afectos pasan a segundo término ante la visión renovadora que implica desprenderse de actores emblemáticos para dar paso a rostros y perfiles nuevos que se encuadren con el concepto de la cuarta transformación.
Así hemos visto que en la administración del Dr. AMÉRICO VILLARREAL ANAYA han ido desfilando importantes actores que transitaron juntos desde los tiempos de campaña, que ya en la administración pública ocuparon cargos privilegiados y que por diversas razones, fueron desocupando esos espacios.
Entre los más importantes el Dr. JESUS LAVÍN VERASTEGUI, que era una especie de consejero del jefe político desde antes, que encabezó la entrega- recepción y que de ser Secretario de Administración, pasó a Secretario de Finanzas, pero no soportó el ritmo de trabajo y salió del equipo al poco tiempo.
Ya antes le había pasado a la matamorense ADRIANA LOZANO RODRÍGUEZ, quien, al inicio del régimen estatal, se veía inamovible en el cargo, pero con su inesperado relevo, se vio que no estaba nada firme en consonancia con la percepción popular.
De los últimos cambios, KARINA SALDÍVAR LARTIGUE relevada en la SEDUMA, parece ser el cambio menos sensible, tanto por la naturaleza del cargo, como por la afinidad o acuerdo con el jefe político del estado; simplemente en tres años se paga cualquier compromiso.
Pero la salida del coordinador de comunicación social FRANCISCO CUÉLLAR CARDONA si que retumbó muy fuerte, tras ser considerado el funcionario más cercano al Gobernador de Tamaulipas; ni siquiera esa cercanía pudo salvarlo de la renuncia obligada.
El caso del Secretario de salud, Dr. VICENTE JOEL HERNÁNDEZ NAVARRO, también del equipo original del Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA encendió las alarmas entre la clase gobernante de Tamaulipas, luego que se consideraba entre de los de autentica confianza del mandatario estatal.
Y lo más reciente: la renuncia por llamarlo de alguna manera del Director General de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional de la Secretaria de salud, ex alcalde sanfernandense Dr. GABRIEL DE LA GARZA, toda una eminencia en el servicio público; un personaje que conoce a ultranza de pasadizos la tramitología oficial, operador político por experiencia, con la astucia suficiente para mantenerse alejado de los reflectores; los que lo conocen aseguran que se trata de uno de los mejores amigos del del jefe político del estado.
Lo que a simple vista nos dice que, en el gobierno de Tamaulipas, nadie está a salvo de la expulsión de los cargos que detentan.
Y que lo único seguro, es que no hay nada seguro.






