Las personas que se dedican a la fabricación de “asaderas”, un producto que se elabora a base de leche de vaca o cabra en la región de San Fernando, tienen la obligación de acudir ante las autoridades sanitarias para obtener un certificado como manejadores de alimentos, para certificar que se encuentran libres de enfermedades que puedan ser dañinas para los consumidores.
Luego del decomiso de cientos de quesos en San Fernando por parte de la Comisión Estatal Para la Protección Contra Riesgos Sanitarios -COEPRIS- ocurrido la semana anterior y que se derivó del resultado de laboratorio de una persona infectada con brucelosis, el tema ha tomado relevancia y se expande a otros segmentos de la producción.
En el caso de las “asaderas” un alimento de alto consumo en la región, no existe un registro de todas las personas que se dedican a producirlas, lo que al momento se convierte en un riesgo que se debe considerar en todos los aspectos, iniciando por la verificación sanitaria de las personas que las elaboran.
Tiempo atrás se registró otro caso de una persona que dio positivo al examen de la brúcela y después de estudios especializados, se determinó que el problema venia de una cabra en el municipio de la Villa de Méndez, lo que significa que el peligro siempre esta vigente, por lo que se requiere de verificaciones constantes, tanto de la leche que en este caso es la materia prima, como del ganado menor o vacuno, de donde procede.
Sobre el particular, la titular de la COEPRIS en la región Lic. Mara Dávila Jiménez señaló que se esta exhortando a todos los productores de “asaderas” en la región para que tramiten su certificado como manejadores de alimentos, lo que a la vez, servirá para armar un padrón de hombres y mujeres que se dedican a fabricar un alimento que en esta región presenta alta demanda y que inclusive, es motivo de interés de familias que vienen de distintas regiones de los Estados Unidos de America, a visitar a sus familias.
Ratificó la importancia de la higiene personal en la elaboración de alimentos, así como del buen estado de los ingredientes que se utilizan, mayormente cuando inicia la temporada de altas temperaturas, convirtiéndose en un factor que favorece la descomposición de productos altamente perecederos, que al ser ingeridos por las personas pueden provocar complicaciones en la salud.






