El juego político con destino a las elecciones del año próximo en Tamaulipas ya comenzó.
Obvio que a quienes están en el poder en estos momentos, les puede parecer molesto que les anden haciendo sombra cuando apenas van a la mitad del mandato constitucional.
Pero los que realmente saben de esto, entienden que la política, es de todo tiempo, todo momento y todo lugar.
Es un principio que pertenece básico e inalterable.
Ni cambiando las siglas y colores de los partidos en el poder, que como efecto de la democracia van desfilando en el usufructo de las decisiones y manejo de presupuesto, se pueden evitar los movimientos de quienes ejercen el legítimo derecho de aspirar a un cargo de elección popular.
Estamos hablando de una inercia que al paso del tiempo de ha mimetizado en la cultura de los mexicanos; aspirantes siempre hay… y de sobra.
Pululan en el espacio político, desde los ilusos, aquellos que piensan que la política se hace con saliva y que con tener la simpatía del pueblo, pueden hacer algo, sin considerar que en la política se necesitan relaciones en los mandos mayores y dinero para despuntar sus proyectos.
Porque otro aspecto que no ha variado ni un ápice en la cultura nacional, es que la política se hace con dinero; hay quienes han dicho que no es cierto, pero cuando han caído en el fracaso, es entonces cuando han comprendido que la saliva sirve, pero no “amarra”.
Así es como comprueban que un político pobre, es un pobre político.
También los analíticos, los que están viendo siempre el panorama desde las alturas, con información actualizada, relaciones en los niveles superiores y que traen al menos para moverse.
El oficio es un aspecto determinante en la política y no todos los que andan metidos en asuntos de candidaturas, tienen ese sentido, cuya carencia los lleva a cometer errores garrafales.
Están también los que piensan que con dinero se puede resolver todo, pero ya ven, el colombiano PABLO ESCOBAR GAVIRIA, tenía todo el dinero del mundo y meterse a la política se convirtió en su principal fracaso.
Y así, hay cientos de perfiles que se mueven en el mundo de la política buscando una oportunidad y cada quien sigue un patrón diferente; la mayor parte sin los conocimientos más básicos, confiados en el instinto o en los asesores, que muchas veces, terminan siendo los principales promotores de la derrota.
En el escabroso tema de la política hay dos formas de hacer las cosas: gastar el dinero sin ton ni son, confiados en el agradecimiento de la gente, que ya ha causado muchas decepciones y amarguras… o invertir; esto con planeación, estrategia y sentido común, pero para esto ultimo hay que tener un conocimiento pleno del medio, para saber dónde aplicar exactamente y que el recurso no se convierta en despilfarro.
Podemos hablar todo el día de esto, para terminar en lo mismo.
La política nunca se detiene y en este caso en Tamaulipas y en México comienza la ebullición por las candidaturas del próximo año, como un efecto normal de un escenario que se repite cada tres años, en una rutina que ha permanecido intacta, bajo una mecánica de donde han salido también los que ahora gobiernan.
Y de donde saldrán seguramente a gobernar, los que ahora se andan moviendo.
La política es acción, dinámica, ritmo, es trabajo de campo y quienes tienen ganas, le saben y traen “con que” no van a permanecer impasibles, a sabiendas que el tiempo perdido no se recupera jamás.
Así que esto ya comenzó, tal y como varias veces lo mencionamos antes, considerando dentro de lo posible y prudente, los tiempos para posicionar proyectos que puedan resultar exitosos.






