Dentro del alboroto que se ha desatado por el plan “B” de la reforma electoral en torno a la intención de adelgazar los gastos que se realizan en sueldos para personajes que dizque representan al pueblo en los congresos locales y cabildos por parte de las minorías, hay una forma de hacerlo sencillamente y con la justicia en la mano.
Con reformar las leyes electorales en los estados sobre los porcentajes que se requieren para los cargos “plurinominales”, en este caso locales y subir el porcentaje de los votos que se necesitan, sería más que suficiente.
Porque de acuerdo a la legislación actual, en municipios como San Fernando, con poco más de 500 votos se puede acceder a una regiduría, cifra que corresponde al porcentaje que marca ley, de un 3 por ciento de la votación total emitida.
Pero… ¿son minorías o micro minorías?, ese numero de votos es ridículos; se han registrado elecciones donde los votos nulos han sido mayores que los obtenidos por los partidos oportunistas, que en su caso, no representan a nadie, porque así lo que demuestran muy claramente cuando llegan al poder.
Una manera muy fácil de balancear ese tema es este; que los partidos que no ganen, alcancen cuando menos un 10 por ciento de la votación total emitida, que en el caso de San Fernando vendrían dando unos 2 mil 500 votos y todavía son números raquíticos, para considerarlos minorías… micro minorías si.
Esa seria la manera de hacer desaparecer regidurías que no tienen razón de ser y que solo perjudican al presupuesto; en cuanto a los partidos, que le suban también la cuota de votos para que puedan mantener el registro y verán como hacen “plop” como palomitas en el micro, algunos de estos, que solo sobreviven por la gracia que han tenido, para ser comparsas; que para eso nacieron.
Aquí es oportuna la pregunta… ¿las minorías son contrapesos?.
Tampoco deciden nada, ¿entonces para que quieren a esos partidos micro minoritarios?.
En cualquier democracia que presuma de seria, el que gana gobierna, y el que no, se va para su casa.
Pero dentro de la deforme democracia mexicana, los que pierden, ganan igual en sueldos y otras “prestaciones” y también gritan y patalean, pero tristemente, no pueden hacer nada por nadie… mas que por ellos mismos.
En pocas palabras, no se justifica, a menos que cumplan con porcentajes de votos que les concedan realmente una representatividad.






