Las fallas en el suministro de energía eléctrica en San Fernando han escalado a un nivel crítico, motivando a los usuarios a exigir la intervención de la PROFECO, ante los constantes «sube y baja» de voltaje que no solo interrumpen la vida cotidiana, sino que han provocado una ola de daños en cientos de aparatos electrodomésticos, dejando a las familias en la indefensión ante un servicio que consideran costoso.
En diversos sectores de la ciudad, la inestabilidad del flujo eléctrico es una constante diaria, lo que ha obligado a los usuarios a adoptar medidas extremas, como desconectar refrigeradores, pantallas y aires acondicionados durante las horas pico para evitar que sus sistemas internos colapsen.
El miedo a perder el patrimonio familiar es constante, ya que las interrupciones ocurren sin previo aviso y con variaciones de tensión extremas, que paulatinamente van minando la resistencia de los electrodomésticos, hasta sufrir un daño irreparable.
Hasta el momento, el historial de daños es alarmante, desde equipos de cómputo hasta sistemas de refrigeración han quedado inservibles tras “los apagones”, lo que más molesta a la población es el vacío de atención ante estas pérdidas, pues mientras la Comisión Federal de Electricidad -CFE- continúa emitiendo los recibos de cobro puntualmente, ninguna dependencia ha salido al frente para indemnizar a los usuarios por las pérdidas materiales sufridas.
La urgencia de una solución aumenta ante la proximidad de la temporada de calor, cuando las temperaturas extremas de la región disparan la demanda de energía, frente a un riesgo donde los usuarios advierten que la infraestructura actual es insuficiente y tiende a colapsar, provocando apagones masivos que afectarán tanto a la cabecera municipal como a los ejidos y las comunidades pesqueras de la Laguna Madre.
Ante esta problemática la demanda ciudadana es clara: se requiere una ampliación urgente de la red de suministro para San Fernando y una modernización de los transformadores locales, ya que sin una inversión real en el sistema eléctrico, la región quedará vulnerable cuando el calor se vuelve una amenaza para el suministro de este fluido.






