La Laguna Madre se ha convertido en una zona descuidada, ante el evidente abandono de la CONAPESCA, cuya ausencia en las labores de inspección y vigilancia ha dejado la puerta abierta al uso indiscriminado de artes de pesca prohibidas, un descuido oficial que no solo ignora las normativas vigentes, sino que alienta una anarquía que pone en riesgo el equilibrio ecológico del vaso lacustre.
Para los pescadores ribereños, la ausencia prolongada del personal federal es notoria en una franja de 200 kilómetros que antes contaba con supervisión constante y que hoy permanece sin atención de ese organismo, donde la falta de patrullaje impide la detección de infractores, anulando cualquier esfuerzo por preservar las especies que habitan en los diversos sectores de este gigantesco cuerpo de agua.
La impunidad ha generalizado el uso de las llamadas “bolsas de corriente” en las entradas de las barras, con esta técnica depredadora capturan camarón que aún no alcanza su talla reglamentaria, una práctica que, según reportes de la industria en portales como Vision Marítima, destruye el ciclo de crecimiento de la especie y compromete las futuras temporadas de captura.
Aunado a esto, la nula vigilancia fomenta los devastadores “arrastres”, donde se atrapan especies juveniles de forma masiva, que al inhibir la reproducción natural, estas acciones provocan una caída drástica en la producción pesquera regional, afectando directamente el sustento legal de cientos de familias que dependen de la salud del ecosistema.






