Mientras que en San Fernando hay cientos de personas que buscan de manera desesperada un local donde instalar un pequeño comercio que les permita sacar adelante a sus familias, en pleno corazón de la ciudad, en el mercado municipal, hay docenas de lotes que se encuentran vacíos, es decir sin ningún uso… ¡pero acaparados!.
Lo anterior sin ninguna justificación porque se trata de un espacio municipal, donde los locatarios solamente son inquilinos que pagan una renta, pero no tienen mayor derecho sobre los lotes que ni usan, ni permiten que otras personas con necesidad de un local para trabajar, lo hagan.
Al respecto, el señor Fausto Villegas Terán dijo que en su familia hay personas interesadas en un lote en el mercado municipal, pero se ha encontrado con la novedad, que aunque hay docenas de locales cerrados, estos tienen “dueños”, que ni los prestan, ni los rentan, simplemente los mantienen acaparados.
Lamentó que se puedan dar esta clase de anomalías porque dijo que se ha acercado con personas que conocen del tema y le han dicho que los lotes del mercado municipal no pertenecen a ningún particular, sino que se trata de un bien propiedad del patrimonio público municipal, regido bajo el reglamento de mercados, por lo que corresponde a la Presidencia Municipal realizar los contratos de arrendamiento.
La fuente informativa dijo que el acaparamiento se está dando entre mismos locatarios, que arguyendo que tienen muchos años en posesión de los lotes comerciales, los consideran como si fueran propios, mientras que además también hay de por medio influyentes políticos, que sin tener ninguna necesidad, mantienen acaparados espacios que deberían estar al servicio de personas que necesitan un sitio donde expender sus mercancías.
El mercado municipal de San Fernando hace décadas era un sitio de convergencia de familias de la ciudad y comunidades del campo, que acudían a surtirse de víveres y diferentes géneros de mercancías que se ofertaban en los locales que funcionaban de manera cotidiana, pero en las dos últimas décadas su actividad fue decreciendo, con el cierre de locales que hoy lo hacen aparecer como un “elefante blanco” donde muy apenas funciona al 20 por ciento de su capacidad.






