La actividad agrícola en “El Valle de San Fernando” atraviesa un periodo de estancamiento crítico debido a la severa falta de humedad en el suelo, a pesar de encontrarse en pleno ciclo de siembra, los trabajos avanzan de manera muy lenta, ya que los productores de temporal dependen totalmente de las precipitaciones para asegurar la germinación de la semilla en las más de 270 mil hectáreas destinadas a este cultivo.
Hasta la fecha, se reporta apenas un avance cercano al diez por ciento en la superficie programada, una cifra alarmantemente baja para esta etapa del año, donde productores de la región mantienen sus equipos listos, pero han decidido pausar las labores ante el riesgo de perder la inversión en semilla y diesel si no se registra humedad suficiente a corto plazo.
El panorama meteorológico no resulta alentador para el sector agrario, los pronósticos para el mes de febrero en la región de San Fernando no contemplan lluvias significativas en los próximos días, predominando cielos despejados y temperaturas que podrían evaporar la poca humedad residual que aún conservan algunos predios. Esta ausencia de precipitaciones mantiene en vilo a las familias que dependen económicamente del cultivo y producción de este grano, cuy precio se ha derrumbado de manera estrepitosa en los últimos tres años.
Líderes agrarios de la zona han manifestado su preocupación, señalando que el tiempo óptimo de siembra se agota, en un escenario donde la falta de agua no solo retrasa el ciclo, sino que también aumenta la vulnerabilidad de los cultivos ante posibles plagas que suelen aparecer en condiciones de sequía prolongada.
La esperanza de los agricultores está puesta en un cambio repentino en el clima que traiga las lluvias necesarias para salvar la temporada, considerando a febrero como el mes óptimo para las siembras, para salvar al grano de la deshidratación y fuertes vientos que suele traen consigo la primavera.
Tamaulipas es uno de los principales productores de sorgo a nivel nacional, aportando cerca del 46 por ciento de la cosecha de México, por lo que la crisis en San Fernando impacta directamente en el suministro nacional, y en esta ocasión, sin un pronóstico favorable a la vista, el sector se mantiene expectante, esperando que la naturaleza permita dar inicio formal a la temporada de mayor relevancia para la economía regional.






