Todos los días atraviesan por las carreteras de San Fernando miles de unidades de transporte pesado con mercancías procedentes de distintas regiones del país, principalmente de los puertos de Tampico y Altamira, con destino a la frontera y poblaciones de Texas, en el vecino país del norte.
Pero una cantidad importante de esas unidades pesadas son de las denominadas “doble remolque” con características de longitudes fuera de las medidas normales, que en un momento dado se convierten en motivo de alarma para las demandas unidades que transitan por las carreteras de la región, sobre todo para los vehículos pequeños.
Esas largas unidades de carga, cuando van vacías suelen hacer “culebras” sobre la carretera ante el temor de los vehículos que van detrás con intenciones de rebasar y los que circulan en dirección inversa, por el temor de sufrir la invasión de sus respectivos carriles.
Llegan también a generar pánico cuando se rebasan con otros trailers y se atreven hacerlo hasta en triple fila, en maniobras que son frecuentes presenciar en esta región, donde las vías de comunicación terrestres se encuentran sobre saturadas de tránsito pesado.
Por las carreteras de Tamaulipas se mueve un porcentaje importante de mercancías de todo el país hacia población fronterizas del estado y la Unión Americana, lo que explica la intensidad del transporte pesado que desde muy temprana hora comienza a moverse y que se mantiene durante toda la luz del día y primeras horas de la noche.
Con la oscuridad los vehículos con doble remolque provocan también sensación de inseguridad entre los demás conductores por las dificultades para rebasarlos en tramos donde se pierde la visibilidad y al ser rebasados por estas unidades, cuando enfrente de desplazan automotores de carga.
En Tamaulipas durante algunos años estuvieron prohibidos los dobles remolques por el riesgo que representaban -y siguen constituyendo- esas unidades, que actualmente se desplazan sin ninguna restricción, lo que debería ser motivo de normas que limiten su movilización a horarios nocturnos, cuando el trafico ligero es más escaso y pueden generar menos riesgos e incomodidades.






