A Edgar Ramírez, el actor venezolano que ya no pudo regresar a su país por sus ideas políticas, el cine y México le han permitido revisitar Venezuela desde el exterior.
Su salida se inscribe en el éxodo de más de ocho millones de venezolanos tras años de crisis política, social y económica, acentuada primero bajo Hugo Chávez y después con Nicolás Maduro.
Y como el cine permite “volver” sin regresar, Ramírez encontró una forma simbólica de reencontrarse con su país en las calles de la colonia Anzures, en la Ciudad de México, donde fue rodada «Aún es de noche en Caracas».
En ese mismo espacio realizó ahora un recorrido con EL UNIVERSAL, para hablar de esta producción mexicana de la compañía Redrum y Stacy Perskie (Bardo y Pedro Páramo), en la que participa como productor y que reunió como extras a venezolanos que hoy radican en México.
Se trata de un thriller, que llega mañana a salas mexicanas, basado en la novela La hija de la española, de Karina Sainz Borgo, protagonizado por la colombiana Natalia Reyes y dirigido por Mariana Rondón y Marité Ugas.
“Pudimos hacer todo aquí y fue una maravilla. La historia es de una mujer en un estado de guerra (Natalia Reyes), en una ciudad que no da nada y te quita todo”, cuenta el actor de Manos de piedra.
“Esta es una historia de supervivencia. En una ciudad donde no hay luz, comida, medicina, donde millones han salido a protestar y el régimen manda a militares para aplastar eso. Entonces un grupo armado invade su casa y debe escapar y debe tomar decisiones en contra de su código moral”.
El Universal






