La situación que vive el campo de Tamaulipas, en especial la zona norte, es peor que si hubiera impactado un huracán categoría cinco, porque un fenómeno de ese tipo, por potente que sea y la destrucción que generalmente causa, deja también beneficios, entre otros, humedad en las superficies de labranza.
Si digo que el campo está viviendo uno de sus peores momentos, los productores que se encuentran endeudados, o los que no tienen dinero para los gastos de la siembra, no me dejaran mentir, mientras que las casas proveedoras de insumos, sacan cuentas y no contiene.
Para comenzar, en estas condiciones, ni esperanzas de recuperar, así que fiar o habilitar, no parece ser una opción viable.
Por boca de los mismos agricultores, sabemos que el precio internacional de los granos se establece desde la Bolsa de Valores de Chicago y que se fija en el momento, con cambios intermitentes y tomando en cuenta lo que pase no solo en países del norte del continente, sino de otras regiones del mundo, donde siembran lo mismo y en algunos casos, en volúmenes que rebasan de manera rotundamente superior a lo que se produce en México.
Y contra ese factor, es decir el precio internacional, no se puede hacer nada.
Otro aspecto, quizás el más dañino: la importación sin freno ni medida de sorgo procedente de Estados Unidos de América, a un precio menor que el producido en este país… ¡y sin pago de impuestos!.
Me pregunto ¿dónde estaban los “patriotas” funcionarios mexicanos y los lideres de organizaciones campesinas del país, cuando se firmó el acuerdo comercial con los países del norte, en esas condiciones tan ruines y desventajosas para los productores mexicanos?.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAOSTAT), Estados Unidos de America -nuestro maravilloso vecino- es el primer país productor de sorgo en el mundo; anda por encima de los 11.5 millones de toneladas por año, lo que implica que tiene que darle salida a ese grano y una buena parte se vende a México.
Donde viene a pegar en la economía de los productores nacionales, en este caso de Tamaulipas, que no pueden colocar su producto con los industriales, porque estos lo pueden conseguir de importación, a un precio menor.
Y no hay tampoco manera de parar el ingreso del sorgo americano a Mexico, lo que significa que seguirán los problemas para vender y por otra parte, es difícil establecer una alianza comercial de granos con países de Asia, porque los norteamericanos mantienen un veto que nadie se atreve a romper, por las consecuencias que podrían acarrear.
Nuestro país está acorralado en este sentido; hace falta mucha visión, inspiración y sobre todo mucha inversión para que los productores de sorgo puedan recuperar las condiciones que tuvieron en tiempos recientes, lo que como algo que ya se vivió, demuestra que es posible hacerlo de nueva cuenta.
Si los programas sociales, el PROCAMPO y otros beneficios desaparecieron por causa de la corrupción, pudieron haber castigado a los corruptos y mantener un esquema que estaba funcionando, porque aunque no se desestima el valor de los apoyos sociales, para cualquier país, es mejor alentar la producción que dar dinero en efectivo a gruesos segmentos de su población.
El campo mexicano está metido en un gran problema que nos atañe a todos: el sorgo sin precio y sin mercado y el maíz que es base de la tortilla, uno de los principales alimentos se desplomó en la producción y ahora por necesidad, hay que importar… ¿de donde creen?.
En el 2025, Mexico le compró a Estados Unidos de America, 26 millones de toneladas de maíz.
Nuestra soberanía alimentaria ya no está amenazada… ¡esta quebrantada!.
Añádale, que el precio del maíz en México tampoco corresponde a la inversión que hacen los productores y podrá entender que muchos, van a dejar de producir este grano, porque, nadie siembra para perder.






