El gremio de taxistas de San Fernando enfrenta un inicio de año crítico, marcado por una caída en la demanda que pone en jaque la estabilidad económica de las familias que dependen del volante.
Escenario donde a pesar de mantenerse activos, los choferes coinciden en que la afluencia de pasajeros es insuficiente, ya que gran parte de la población ha optado por alternativas de movilidad que desplazan al servicio de alquiler que ofrecen.
Según han manifestado los propietarios de las unidades, este primer mes de 2026 ha resultado ser un desafío de supervivencia, por la falta de usuarios en las rutas habituales lo que ha generado una atmósfera de incertidumbre, dejando a muchos trabajadores con turnos prácticamente improductivos donde la espera de pasaje se vuelve una labor fastidiosa y, a menudo infructuosa.
La crisis es tan aguda que, en los días más complicados, los ingresos ni siquiera alcanzan para cubrir los gastos operativos básicos, resaltando que lo que solía ser un negocio de flujo constante ahora se enfrenta a una realidad donde el mantenimiento del vehículo y el combustible representan un gasto mayor que el beneficio obtenido, eliminando el margen de ganancia.
Este fenómeno se atribuye a dos factores principales: el incremento en el uso de vehículos particulares y el estigma que aún pesa sobre la región, donde la mala reputación derivada de incidentes pasados ha racionado el turismo y a los visitantes foráneos, quienes antes representaban una fuente de ingresos vital y que ahora, por precaución, evitan visitar la localidad.
El panorama se agrava por el constante aumento en los costos de refacciones y mano de obra, mientras los ingresos son insuficientes, los precios de mantenimiento no dan tregua, asfixiando la economía de los concesionarios quienes ven cómo su patrimonio se deteriora ante la imposibilidad de reinvertir en unidades que, hoy por hoy, circulan casi siempre vacías.






