La actividad agrícola en el Valle de San Fernando se encuentra prácticamente paralizada a pesar de que el periodo oficial de siembra de sorgo para el ciclo “temprano” se abrió formalmente el pasado 20 de diciembre.
A casi un mes de iniciado el calendario, el panorama en las parcelas es de pausa, con una ausencia casi total de maquinaria y trabajadores en las tierras que tradicionalmente ya deberían presentar avances significativos.
La principal causa de este estancamiento es la falta de humedad en el suelo, un factor crítico que disuade a los productores de arriesgar su capital, hay que sin las lluvias necesarias para garantizar la germinación de la semilla, los agricultores de la región prefieren esperar, aunque el reloj corre en su contra, ya que la fecha oficial para el cierre de las siembras está programada para la primera semana de marzo.
La región afectada comprende los municipios de San Fernando, Méndez, Burgos y Cruillas, zonas que en conjunto suman una superficie de siembra cercana a las 270 mil hectáreas de sorgo, sin embargo, las proyecciones para este año son alarmantes, ya que líderes agrarios advierten que cerca del 30 por ciento de esta superficie —aproximadamente 90 mil hectáreas— podría quedarse sin cultivar debido a la crisis financiera que atraviesa el sector.
A la falta de agua se suma la insolvencia económica de los productores, quienes enfrentan un escenario de descapitalización derivado de ciclos anteriores poco rentables, donde se suman la carencia de esquemas de crédito accesibles y los altos costos de los insumos que han dejado a muchos trabajadores del campo sin los recursos mínimos necesarios para costear el diésel, la semilla y los trabajos de preparación de las tierras.
Otro factor determinante que desincentiva la siembra es el bajo precio del sorgo en el mercado internacional y nacional, el cual se cotiza actualmente muy por debajo de los costos de producción, en un escenario donde los agricultores señalan que con los precios actuales, no existe una garantía de recuperación de la inversión, lo que convierte a la actividad agrícola en una apuesta de alto riesgo que muchos ya no pueden sostener.
Ante este escenario, el Valle de San Fernando, considerado históricamente el principal productor de grano rojo en el estado y en otros tiempos a nivel nacional, enfrenta uno de sus inicios de ciclo más inciertos, ya que de no presentarse precipitaciones importantes y un cambio en las políticas de apoyo y precios a la brevedad, el impacto económico se sentirá no solo en las miles de familias que dependen del campo, sino en toda la cadena alimenticia a nivel nacional.






