Las heladas que ocurren antes de la siembra de sorgo son consideradas benéficas por los agricultores, ya que funcionan como un controlador biológico natural que extermina o disminuye significativamente la presencia de plagas, malezas y enfermedades en el campo.
Este fenómeno de bajas temperaturas ayuda a limpiar el terreno, reduciendo la necesidad de aplicar plaguicidas de alto costo en las primeras etapas del cultivo.
Entre los beneficios de las temperaturas congelantes previo a las siembras del grano rojo señalan que las heladas severas pueden eliminar plagas como el pulgón amarillo, el gusano rosado y el picudo, las cuales suelen atacar los cultivos de sorgo y maíz forrajero, además que el frío intenso congela y mata la maleza, lo que deja el suelo más limpio para la siembra.
También sirve para establecer un mayor control fitopatógeno, ya que las bajas temperaturas actúan como fungicida natural, combatiendo enfermedades que podrían afectar la germinación y el desarrollo de la planta.
Productores expertos refieren que para una eliminación más efectiva de plagas, los agricultores suelen esperar al menos dos o tres periodos de heladas por las condiciones en que quedan las superficies de labranza.
Aunque también señalan que pesar de ser benéficas para limpiar el campo de plagas, las heladas intensas justo después de la siembra o durante la “nacencia” de la planta pueden causar daños severos, congelando los tejidos y matando el cultivo.
Además, plagas como el pulgón amarillo pueden ser resistentes en sus etapas inmaduras, por lo que el control cultural no exime del monitoreo fitosanitario que se debe realizar para llevar un control mas puntual del buen desarrollo de los cultivos.






