El paisaje de la región resplandece con el avistamiento de cardenales y otras especies aladas de floridos plumajes que estaban prácticamente desaparecidas en esta región del norte del estado y que en años recientes fueron consideradas en riesgo de extinción.
En el Valle de San Fernando, durante las últimas décadas se dejó sentir el acoso de cazadores furtivos de aves silvestres, que las capturaban de manera indiscriminada para venderlas en el interior del país o llevarlas a poblaciones de la unión americana, donde las vendían a muy buen precio.
La caza ilegal de estas aves se producía generalmente en los municipios de Cruillas, Burgos, Méndez y San Fernando, por parte de residentes de la región y depredadores procedentes de otras regiones del estado y el país, que llegaban aquí atraídos por la abundancia que se podía apreciar a simple vista.
Estas especies se convirtieron en pingue negocio para quienes conseguían evadir las revisiones instaladas en los puentes internacionales y lograban llegar hasta el Valle de Texas, donde algunas de estas criaturas silvestres se cotizan hasta en varios cientos de dólares.
Mientras que en el país también lograban comercializarlas a precios atractivos, entre personas con tendencia a tenerlas en sus hogares como ornato, sin considerar las consecuencias del cautiverio y de la ilegalidad de un comercio que no respetaba las leyes de vida silvestre que prevalecen el estado.






