Reza un dicho muy mexicano que “está bien ser marrano, pero no muy trompudo”.
Filosofía popular que se puede aplicar al dedillo a los jerarcas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, producto de la reforma electoral del año anterior, que apenas llegaron, no pudieron ocultar su voracidad de opulencia… frente a un pueblo que exige congruencia entre el decir y el hacer.
Además de los esplendorosos salarios que distan como de aquí a Júpiter de ser parecidos a los que gana un Medico que salva vidas, o un maestro que se dedica a construir nuevas generaciones aporreando a la ignorancia, los representantes del mas alto nivel de la judicatura federal, se sirvieron con el cucharon mas grande, con la adquisición de vehículos de lujo… blindados para variar.
El tema escaló hasta la cima del escandalo nacional y llegó a oídos de la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM, quien en estos momentos lo que menos necesita es ruido en el interior del país, tras la situación muy tensa en que se encuentra por la rígida ostura del presidente de los Estados Unidos de America DONALD TRUMP en temas torales, que de no tratarse con pinzas, podrían originar un quebranto en la relación comercial y política, con el socio principal de México.
En la ambición de dinero y poder, muchos funcionarios que deberían guardar la mayor lealtad, respeto y solidaridad a la jefa de estado, solo miran sus propios intereses y lamentablemente es un escenario que se repite arriba, enmedio y abajo.
Parece que la preparación académica y la experiencia política, no les da capacidad para pensar que la 4T es un sistema que se sustenta en la austeridad y la cercanía con la sociedad.
“No puede haber gobierno rico, con pueblo pobre”, es una frase que pasó a mejor vida en cuanto se pronunció por primera vez.
En el caso de los vehículos de lujo adquiridos para los titulares del Poder Judicial, bajo el estulto argumento de “ahorrar más de m il millones de pesos”, la Presidenta SHEINBAUM tuvo que dar un manotazo en la ,mesa, para que las unidades fueran devueltas.
Pero para la percepción del pueblo, con la intención basta.
Mexico tiene un Poder Judicial voraz, que a los pocos meses de estar en funciones después de la Reforma Judicial que prometía cambiar para mejorar, ha quedado claro que los que juzgan -no todos- demuestran que tienen muy poca conciencia… y en esas condiciones ¿son dignos de confianza?.
La Presidenta metida en embrollos mundiales y los que de alguna manera representan y defienden la justicia, lo primero que hacen es aplicarla para su beneficio.
Que “chamuscada” se dieron, por lo pronto.






