A la vista no saltan aspectos que abonen a una participación decorosa de ese partido en las próximas elecciones municipales de San Fernando, como no sea entrar al juego electoral para ganar una regiduría.
Ese ha sido el triste papel del partido Movimiento Ciudadano en San Fernando durante las últimas elecciones.
El chiste es encontrar un ingenuo que acepte la postulación a la candidatura municipal bajo mil promesas de beneficios y que el incauto, acepte que le impongan al primer regidor o regidora de la planilla, dependiendo del género que la encabece.
No es participar con posibilidades de ganar, sino una treta para que alguien se beneficie con la regiduría de partido -en caso de obtenerla- y pueda vivir cómodamente tres años, disfrutando de las mieles del poder y de la nómina.
Esto ha sido posible porque la ley lo permite y admite la reelección de personajes que ya le encontraron el modo a las imperfecciones de un sistema que tira los pesos y cuida los centavos.
El MC físicamente no existe en San Fernando, pero en las elecciones se manifiesta.
Seguramente que aparecerá en las próximas elecciones, así que habrá que esperar a ver quién se deja engatusar con la candidatura municipal, para que otro u otra se beneficien tres años con cerca de 40 mil pesos mensuales que perciben los miembros del cabildo, por todo “el mundo” de trabajo que tienen que desempeñar.
Así es la política: impredecible y grotesca, pero al mismo tiempo magnética y apasionante.






