Una atmósfera diferente prevalece este diciembre en las calles y hogares de San Fernando, en un marcado contraste con años anteriores, la ausencia de las tradicionales series de luces y adornos navideños ha deslucido el ambiente festivo típico de la ciudad.
Un recorrido realizado por este medio a través de diversas colonias de la cabecera municipal confirma un panorama desalentador: las fachadas que solían brillar con el espíritu de la temporada, hoy permanecen apagadas.
La razón principal esgrimida por los residentes no es la falta de espíritu navideño, sino una cruda realidad económica, al respecto numerosos ciudadanos coincidieron en la misma queja: «Ya no podemos con los recibos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE)».
La escalada en las tarifas eléctricas ha obligado a las familias a tomar decisiones difíciles, priorizando necesidades básicas como la alimentación o el pago de servicios esenciales sobre el lujo de la decoración luminosa.
«La electricidad está muy cara y no podemos darnos el lujo de poner foquitos navideños», expresaron los afectados, justificando este ajuste presupuestario,que aunque necesario para la economía familiar, genera un sentimiento de extrañeza en la población y notablemente, la protesta de los más pequeños.
Algunos hogares apenas han logrado instalar el pino en el interior, limitando el uso de luces a unas cuantas horas antes de dormir, por temor a la «sorpresa» del próximo recibo de la CFE.
La raíz del problema se localiza en la supresión del subsidio que la CFE aplica durante otras temporadas del año, el cual se elimina con la entrada de la tarifa de invierno, esta medida provoca un encarecimiento significativo del consumo eléctrico durante toda la temporada invernal, perjudicando directamente a los usuarios domésticos, dando como resultado visible es una ciudad menos iluminada, donde la tradición sucumbe ante la presión financiera.
Este fenómeno no solo refleja un cambio estético en el paisaje urbano de San Fernando, sino que subraya una problemática social más profunda: la dificultad de la clase trabajadora para mantener vivas las tradiciones en un contexto de encarecimiento de los servicios básicos para su propio bienestar.
La falta de luces navideñas es el síntoma de una economía familiar que se ajusta al máximo para sobrevivir la temporada, esperando que las autoridades tomen nota de un perjuicio que afecta a la mayoría de los usuarios de esta región, donde desde hace décadas se escuchan demandas populares pidiendo una reclasificaron de las tarifas de electricidad, por considerar que debido al cambio climático, aquí se padecen temperaturas extremosas que compiten con las regiones mas extremas del país.






