A pesar de ser el municipio geográficamente más extenso de Tamaulipas, con más de 6 mil kilómetros cuadrados de territorio, San Fernando enfrenta una paradoja que frena su desarrollo: no existe ni un metro cuadrado de reserva territorial municipal disponible para ofrecer a la industria para su instalación.
La carencia de terrenos con servicios básicos como agua y electricidad ha bloqueado la llegada de maquiladoras que podrían aliviar la crisis de empleo que golpea a la región en este cierre de 2025.
El problema radica en que las áreas colindantes con la zona urbana, estratégicas por su conectividad, se encuentran bajo el control de particulares, sondeos recientes confirman que aunque la mancha urbana necesita expandirse para atraer inversión privada, el Ayuntamiento carece de patrimonio propio para negociar donaciones o comodatos con empresarios, ya que los predios más aptos están «secuestrados» por una estructura de posesión que data de hace décadas.
Esta situación revela un fenómeno de acaparamiento histórico. Donde grandes extensiones de terreno rústico que pertenecen legalmente al fundo municipal son ocupadas por familias que las han heredado por generaciones, tratándolas como propiedad privada.
Lo alarmante es que en una proporción considerable, estos poseedores no cuentan con escrituras, no han renovado contratos de arrendamiento e incluso presentan rezagos crónicos en el pago del impuesto predial.
Existen casos documentados de familias que mantienen bajo su control hasta cien hectáreas o más, tierras que deberían servir para el bien común, pero las mantienen en su poder bajo el concepto de una «posesión pacífica», estos particulares impiden que el municipio recupere el control de los predios, llegando incluso a traspasarlos o venderlos de manera ilegal, ignorando que el destino original de esas tierras es la utilidad pública y el crecimiento comunitario.
En estas condiciones, las maquiladoras que han mostrado interés en San Fernando terminan por retirarse ante la falta de una oferta formal de terrenos por parte de la Presidencia Municipal, al no existir reservas territoriales oficiales, la autoridad local se ve imposibilitada para competir con otros municipios fronterizos que sí ofrecen facilidades e infraestructura lista para el desarrollo industrial.
El conflicto ha llegado a un punto de estancamiento donde los posesionarios se niegan a escuchar propuestas de reordenamiento, mientras el fundo legal del municipio siga en manos de unos cuantos sin generar productividad, San Fernando continuará viendo cómo sus ciudadanos migran hacia las maquiladoras de la frontera y otros estados, ante la imposibilidad de construir un motor económico propio en su vasta, pero acaparada, extensión territorial.






