La economía de la región atraviesa un momento crítico, la inflación acumulada del 20 por ciento en la canasta básica durante el último trimestre impacta desproporcionadamente a los sectores más vulnerables de San Fernando, redefiniendo las expectativas para la temporada navideña, que se prevé austera y sin los festejos tradicionales.
Entre los factores para la desaceleración económica destacan:
Malos resultados en las cosechas y la supresión de programas de apoyo al campo han reducido significativamente el circulante de efectivo en la región.
La disminución drástica de proyectos de obra pública y privada ha estancado la generación de empleos, generando pobreza entre cientos de familias.
También el costo de vida supera con creces los ingresos promedio, que a menudo son inseguros.
Mientras que incapacidad financiera se extiende a la salud pública, donde un brote de gripe reciente ha puesto de manifiesto la fragilidad del sistema de salud familiar, ya que incluso los medicamentos genéricos representan un gasto oneroso (hasta mil pesos por paciente), empujando a los residentes hacia alternativas caseras.
La disparidad económica contundente y se puede apreciar en el costo mínimo de una despensa semanal que es de 2 mil pesos, mientras que los ingresos familiares típicos rondan los mil 500 pesos, dejando poco margen para gastos imprevistos, servicios básicos o emergencias de salud.






