La falta de acuerdos entre productores del campo y las autoridades federales, podría llevar de nueva cuenta a una protesta al estilo de los últimos tiempos, con cierres carreteros, bloqueos de puentes internacionales y tomas de edificios públicos.
En la víspera fue convocada una movilización para hoy, que en horas de la noche del lunes se ajustó para celebrarse mañana miércoles, con carácter de urgente, donde por la vehemencia del llamado a los productores del campo, se advierte la intención de cerrar carreteras, lo que a estas alturas, con el ingreso diario de miles de “paisanos” al país, terminaría por trastocar la frágil tranquilidad que vive esta región del norte del país.
¿Se imagina usted el desorden que podría armarse con tanto movimiento en las carreteras en la víspera del periodo vacacional navideño, cuando se registra un elevado aforo vehicular en la carretera federal que cruza por esta región? Me refiero a la victoria-Matamoros, numerada como 101.
Mal momento para este tipo de manifestaciones, pero tal vez sea parte del plan.
Colapsar el movimiento carretero precisamente en esta época, para que el gobierno ponga más atención a sus demandas y facilite respuestas que dejen a los productores medianamente satisfechos, podría dar resultado.
Pero “podría” es un término demasiado abstracto para la actitud de las instituciones, que no se dejan conmover y mucho menos responden a los amagos, al menos así ha sido en los últimos siete años.
De tal suerte que en este nuevo episodio de protestas nada garantiza que las manifestaciones puedan surtir algún efecto.
Y la otra… en tres días más, el viernes próximo se van de vacaciones en las dependencias oficiales de los tres niveles de gobierno, lo que significa que después del día 19 de diciembre y hasta el 5 de enero, no habrá quien pueda atender los reclamos de los productores.
Y esto los saben quienes encabezan el movimiento por la defensa del campo, así que es mejor que tengan un plan bien estructurado, que vaya más allá de la protesta estridente, aunque calificada de pacífica.
Porque cada vez que hacen una manifestación, un cierre de carreteras o de puentes, gastan un cartucho… y ya llevan varios quemados.
Si los siguen gastando en protestas de apenas unas horas sin lograr algo, podrían agotar sus municiones, de tal suerte que los manifestantes necesitan desesperadamente, un tiro de precisión.
Uno solo, pero que sea efectivo.






