Lo dijo pública y enfáticamente la Presidenta de México Dra. CLAUDIA SHEINBAUM PARDO al mencionar el nombre de Doña JOSEFA ORTIZ DE DOMINGUEZ conocida como “La Corregidora”, una mujer que fue decisiva en la lucha de independencia y cuyo segundo apellido de soltera, era TELLEZ- GIRÓN.
Aunque le diré que el nombre completo de esta heroína en la historia del pueblo mexicano era un poco más largo: MARÍA JOSEFA CRESCENCIA ORTÍZ TELLEZ- GIRÓN, casada con MIGUEL DOMINGUEZ, quien ostentó el puesto de Corregidor en Querétaro, pero en aquella época se asumía, que quien realmente decide, era ella. De ahí y por ser esposa del entonces Corregidor, el sobrenombre.
Pero regreso con la expresión de la jefa de estado mexicano, de llamar a la corregidora por su nombre de soltera, aduciendo que “las mujeres no somos de nadie”, lo que significa que no tienen por qué llevar el apellido del marido.
Me imagino que la Doctora SHEINBAUM ignora que la mayoría de las mujeres mexicanas, se sienten orgullosas y realizadas cuando enlaza su apellido, con el de su marido.
Sin considerar que no es un sinónimo de propiedad, sino parte de una cultura ancestral, que no va a desaparecer por una moda sexenal, con todo y lo respetable que puede ser el comentario de la jefa de estado; ella puede decidir si lleva o no el apellido de su esposo, pero no puede hacerlo por todas las mujeres casadas de México
Ni siquiera es tema para un comentario presidencial, cuando si hay muchos asuntos de interés público que requieren de su tiempo, su atención y de una defensa apasionada.
Hay cientos de temas, pero habrá que ver la intervención de la Dra. SHEINBAUM frente al desventajoso tratado comercial con los países del norte; un asunto que si merece que se meta de cuerpo entero para contener y erradicar una competencia desleal y ruinosa que mantiene al campo mexicano devastado.
Hay más cosas, muchas, donde la mandataria debe alzar la voz, porque en esto de los apellidos de solteras de las mujeres y la conjunción, con el de los maridos, ese es un asunto de carácter social, porque todas las personas, sin importar el sexo, nos llamamos como estamos inscritos en los libros del registro civil.
Pero aparte, ya les pregunté a varias señoras si les gustaría que les quitaran el apellido de su marido como complemento del propio y la respuesta fue muy contundente; el prefijo “de” para establecer el status de una mujer casada, tanto para hombres como para féminas, es una declaración pública de unión, de compromiso y de comunión de anhelos.
Así que me parece que el intento por cambiar un concepto que este arraigado en las mentes y los corazones de los mexicanos, no va a funcionar. No se distraiga mi Presidenta.
Otra vez… ¿Dónde están los asesores?.
De kínder en la política: sacar la vuelta a los temas polémicos y sobre todo, a los que no dejan nada.






