Fue una larga y muy polémica historia que por varias semanas mantuvo en vilo la atención de la sociedad sanfernandense, pero que por fin ayer se resolvió felizmente, como debió ser hace siete meses, si la palabra empeñada se hubiera cumplido.
La ambulancia que le prestó el ejido San German a la presidencia municipal de San Fernando en el mes de marzo anterior, para ser utilizada en los días de semana santa y ser regresada al termino de ese periodo vacacional, no se cumplió, sino hasta varios meses después, lo que se puede considerar como inaudito y fuera de todo razonamiento.
Ante esa resistencia de la administración municipal que encabeza la alcaldesa VERÓNICA AGUIRRE DE LOS SANTOS, las expresiones ciudadanas se desbocaron en criticas de un volumen y tono muy elevados, algo que se habría logrado evitar, si con el más elemental sentido de responsabilidad, hubieran regresado la unidad motriz, en la fecha que acordaron.
Pero a ojos vistos que les gusta la mala vida y que les falten el respeto.
A eso algunos le llaman desvergüenza y otros, masoquismo.
El asunto es que por el trillado asunto de la ambulancia que ayer fue entregada a sus dueños, se puso tirante la relación de la alcaldesa de San Fernando con los ejidos del norte del municipio, que compartieron con San Germán, La Loma y Alfredo V. Bonfil, la indignación por la negativa del Ayuntamiento de San Fernando por regresar el vehículo prestado por unos días.
Ambulancia que como es del dominio publico donó en su segundo periodo como diputado federal el riobravense EDGARDO MELHEM SALINAS, del PRI, para mejor y mayor seña.
Un detalle: en el colmo del abuso y sin pedir permiso, le pintaron una franja del color del partido en el poder municipal, cuando es recontrasabido, que la ambulancia la donó un representante popular del Partido Revolucionario Institucional,
Así termina un capitulo mas de una larga serie de desavenencias de la alcaldesa de San Fernando con un segmento de la población local, al cierre del ejercicio 2025 donde criticas sociales no le han faltado, aunque tal parece que de momento no le importa lo que piense de ella o lo que diga la gente, una característica que no se había visto en esos términos en ninguno de los ex alcaldes anteriores y mucho menos entre las ex alcaldesas, que con sus muy respectivas particularidades, han sido consideradas como servidoras publicas responsables y atentas a las demandas de la ciudadanía.






