Debido al avance del otoño que está trayendo un agradable descenso de temperaturas en la ciudad, el consumo de agua potable ha disminuido y con ello las demandas de familias que radican en zonas de frecuente desabasto.
Vendedores de agua en pipas que prestan este servicio en la cabecera municipal mencionaron que como cada año, desde el mes de octubre entra en desaceleración la necesidad de consumo del vital líquido que se resiente más durante la temporada de primavera- verano, especialmente en el periodo conocido como “canícula”.
Indican que en septiembre se registraron todavía temperaturas superiores a los 40 grados centígrados que acentuaron la necesidad de agua, mientras que el servicio que se presta a través de la red es deficiente en varias zonas de la cabecera municipal, lo que provoca que miles de familias tengan necesidad de comprar este líquido a los piperos.
Desde hace tres semanas, a raíz de las últimas lluvias, las temperaturas han venido descendiendo de manera significativa, inclusive en la semana anterior, las máximas fueron de 32 grados.
Se espera que el avance de los próximos frentes fríos de la temporada, las temperaturas vayan descendiendo cada vez más hasta llegar al invierno, estación en que el trabajo para los repartidores de agua casi se extingue, porque las necesidades de este elemento se reducen a su mínima expresión.






