Los tiempos de protagonismo que vive el país, con o sin fundamento, se convierten en distractores de los grandes problemas nacionales.
Esto viene a colación por el activismo que ha provocado -a medias- la anunciada marcha del próximo 15 de noviembre en la capital del país por la revocación del mandato presidencial, que presenta como portada, el asesinato del alcalde de Uruapan Michoacán, CARLOS ALBERTO MANZO RODRÍGUEZ.
En esa marcha que tendrá lugar en unos días mas -esta misma semana-, se miran involucrados integrantes de la llamada “Generación Z”, que son jóvenes nacidos entre los años 1997 y 2010 (menores de 28 años) que muy posiblemente, la mayoría no sepan ni les importe, que significa el término “revocación de mandato”.
Su principal característico es que se trata de una generación que ha tenido contacto con el uso de internet y que, como arma de dos filos, podrían ser bastante mas preparados que los modelos anteriores, o tal vez bastante más distraídos, por todos los aspectos negativos que conlleva el mundo virtual.
Y bien, quienes están detrás de esta marcha, que no son jovencitos precisamente y tampoco personas de bajos recursos, porque de acuerdo con la experiencia, las marchas o protestas siempre tienen patrocinadores, porque “acarrear” cuesta y caro, buscan más que justicia por el crimen del ex alcalde, hacer la vida “de cuadritos” a la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM.
¿Qué van a conseguir con esto?. Nada.
Solo será una protesta mas ahogada entre las “novedades” que en México no cesan y que ya forman parte del folclore de una nación que se mece entre las inercias de los conflictos sociales y los intereses políticos, donde todos quieren llevar agua a su molino.
Con todo el respeto que se merece la memoria de CARLOS MANZO, su muerte o asesinato, no es motivo para un proceso de revocación de mandato… ¿o habrá que cambiar de presidente, cada que maten a un político o representante popular?.
Si le quieren sumar que México tiene muchos problemas, es cierto; tantos como puede tener una nación con 130 millones de habitantes, donde hay de todo.
¿O piensan que en los Estados Unidos de América, Inglaterra o Francia no hay problemas?.
Y no se escucha que anden promoviendo una medida de esa magnitud, que tal vez, la figura ni siquiera exista en sus leyes.
Distraernos en cualquier cosa es quitarle importancia a los temas que realmente la tienen y deberían ser motivo de concentrar la atención y recursos de toda clase que se pueden utilizar para solucionar necesidades y problemáticas.
Luego, meter a la “Generación Z” puede ser una idea inapropiada, al encauzar a personas jóvenes en protestas estridentes, donde se pueden confundir las libertades con los libertinajes, en edades donde deberían estar en el trabajo o estudiando; capacitándose para hacer frente a los retos que tienen enfrente y donde con una visión positiva, pueden contribuir a una mejoría en la vida nacional.






