Descontando que sea cierto que como todos los fondos y fideicomisos fueron “cajas chicas” en gobiernos anteriores, eso no anula que su propósito y contenido sirvieron para resolver muchas contingencias que se presentaron a través del tiempo.
Pero todo cambia, eso no se discute y hasta se acepta que es necesario cambiar… pero para mejorar.
El Fondo de Desastres Naturales -FONDEN- estaba configurado para entrar en acción en cuanto ocurría un evento catastrófico mayor, que ameritaba de ejecución de acciones y recursos públicos para resolver las necesidades de la población afectada.
Miles de mexicanos recibieron los beneficios de este fondo que durante décadas fue parte de la estructura gubernamental, con directrices y recursos propios que permitían accionar al momento de la necesidad.
pero el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR pensaba diferente y en cuanto entró a gobernar, movió todos los hilos para desaparecer los fideicomisos, argumentando que por esos medios, los funcionarios anteriores se robaban el dinero.
Y un buen día, el FONDEN pasó a mejor vida.
Pero cuando suceden desgracias nacionales, que requieren de agilidad en el auxilio a la población y sobre todo en la aplicación de recursos, es cuando la población entiende que con todo y lo que se pudieran robar del dinero público, el FONDEN era necesario, porque funcionaba bien.
Que, si el problema era la corrupción, dando un castigo ejemplar, metiendo a la cárcel a unos cuántos sinvergüenzas, se habría resuelto el problema, no había que llegar a tanto, es decir a desaparecerlo.
En Veracruz, Hidalgo, San Luis, Potosí y otros estados del país afectados con las crecientes y desbordamientos de ríos y arroyos de los últimos días, en estos momentos necesitan de apoyos emergentes que se están tardando, mientras que las necesidades no saben de excusas.
Momento de reflexionar y valorar la importancia de restituir ese fondo que siempre hará falta porque las contingencias naturales seguirán haciendo sentir sus efectos devastadores y la reacción del estado tiene que ser inmediata y eficiente, sobre todo para mantener la gobernabilidad, porque escuchar que le griten a la Presidenta de México Dra. CLAUDIA SHEINBAUM en su cara por la mala atención que han recibido de parte de las autoridades locales, de pronto se convierten en malas noticias que le dan la vuelta al mundo y exponen al gobierno federal como falto de sensibilidad y competencia ante esa clase de necesidades.
Todos los gobiernos tienen sus propios distintivos, pero insistir en que todo lo pasado era malo, es auto etiquetarnos a nosotros mismos como nocivos, porque “rascándole” un poco para atrás, la gran mayoría, venimos de donde mismo y casi todo lo que hay de instituciones y desarrollo en el país se hizo en gobiernos anteriores.
Viéndolo fríamente… ni todos los que gobernaron anteriormente eran malos, ni todos los que están ahorita son tan buenos; así de simple.






