Debido a un posible incremento a las tarifas del transporte urbano derivado del costo de los carburantes y gastos de mantenimiento y operación de las unidades, los reclamos de la ciudadanía están a la orden del día, porque sería un duro golpe para las familias que no disponen de vehículos propios para movilizarse hacia los centros de trabajo y planteles escolares.
Refieren que la mayoría de las “peseras” se encuentran condiciones que dejan mucho que desear, luego que se trata de unidades de transporte de modelos muy antiguos que ya deberían estar fuera de circulación.
Los usuarios consideran que si van a subir el precio del pasaje, que antes arreglen las peseras porque están en muy malas condiciones y los pasajeros tienen que viajar en situaciones muy incomodas y a veces hasta peligrosas.
Pasajeros advierten que son unidades muy viejas que traen problemas de láminas rotas, otras sin vidrios, asientos desvencijados, motores humeando y hasta con problemas en los sistemas de frenos, que los dueños no reparan porque no quieren invertir, arguyendo que el transporte urbano no deja ganancias.
Mencionan que hace años una empresa de transporte foráneo quiso meterse a la laguna y aquí en la ciudad y los dueños de las peseras no los dejaron, pretextando que les iban a arruinar su fuente de trabajo.
La empresa no pudo trabajar aquí en la ciudad y hasta la fecha continúan las mismas antiguas peseras que son incomodas e inseguras y los usuarios han escuchado que quieren aumentar el precio del pasaje, porque con los gastos que tienen, les quedan muy pocas utilidades.






