El filme de Hermosillo y Petra viene a sumar a la presencia femenina en el cine nacional.
De acuerdo con el Anuario Estadístico del Instituto Mexicano de Cinematografía, el año pasado 61 películas fueron dirigidas por mujeres (una más que en 2023) y en 115 hubo al menos una productora.
El mismo documento indica que el año pasado se identificaron 11 títulos con temas como violencia de género, resiliencia femenina, búsqueda de identidad y autonomía; construcción de sororidad y redes de apoyo, exploración de la maternidad y vínculos intergeneracionales. Vainilla entra de alguna manera en todos esos puntos.
“Tratamos de tener nuestra propia familia de mujeres en el set, y del norte, porque de ahí somos Mayra y yo. La película siempre te va hablando, y hay que escucharla. Y justo era una película que pedía esta sensibilidad femenina”, recuerda Paloma, quien da vida a la abuela dentro de la historia.
Karla Luna Cantú y Andrea Porras estuvieron en la producción con Stacy Perskie, uno de los pocos hombres en los puntos clave; Jessica Villamil en dirección de fotografía y Gilda Navarro vestuario. Salvador Parra en diseño de producción.
¿Qué se consiguió? La también actriz de La Paloma y el lobo y El norte en el vacío encontró una diferencia incluso cuando hay producciones mixtas, ya no se diga con la mayoría masculina.
“Se dio como una calma, con menos rush (prisas), como correr menos, como que se caen algunas máscaras. Claro, se crean otro tipo de tensiones, pero es parte del proceso, es válido y era cuestionarnos como mujeres de qué forma seguíamos replicando violencias patriarcales. De ahí lo valioso de empezar a trabajar en proyectos liderados por mujeres”, subraya.
Luego de su paso por Venecia, Vainilla se presentará en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde formará parte de la sección oficial de largometraje.
En 2021 en Guadalajara, hubo un intento de rodaje de puras mujeres llamada Luciana, que finalmente no salió por diversas razones.






