Lo he comentado aquí en muchas ocasiones y ahora lo reitero: más que el desempleo y la inseguridad, a San Fernando lo ha perjudicado en grado superlativo el encono que nace de las diferencias políticas y termina por convertirse en zanjas que aíslan a segmentos de la población, con una actitud irracional que no les permite ver que la política es pasajera y que las necesidades de la población, serían más fáciles de resolver mediante la unidad social.
Usted no me dejará mentir cuando les comento que cada tres años nacen nuevas enemistades por la pasión que despierta la política municipal, donde atraídos por simpatías personales, afectos, parentescos o compromisos económicos, se establecer grupos de la sociedad local en favor de determinados candidatos o candidatas.
Lo que no tiene nada de malo, porque forma parte de los derechos políticos, del derecho a la elección libre, que no está subordinada al mando del jefe de familia, del patrón en el trabajo, ni siquiera a una obligación por beneficios sociales obtenidos.
El derecho de elegir y votar es universal, inclusive votar se puede considerar como un privilegio.
Pero la política se termina el día de las elecciones; los electores cumplen con ir a votar y hasta ahí debería llegar su intervención, si las personas tuvieran idea de lo que representa vivir en una confrontación que literalmente, no deja nada positivo, más que rencillas y agravios, las cosas serian diferentes.
Esta región se ha visto muy golpeada en el tema de la seguridad y las lamentables tragedias que han sucedido en los últimos años y que mantienen lastimado el ánimo social, lo que debería ser motivo de reflexión para entender que San Fernando no necesita de más conflictos, menos entre familiares, vecinos y amigos, por causa de la política.
Solo basta con ver las redes sociales para darse cuenta que el principal pelito entre cientos o miles de hombres y mujeres que se dan hasta con la cubeta, tiene que ver con la política y tristemente, de todos los que se injurian, apenas un 10 por ciento o menos, son beneficiarios del presupuesto.
Lo que da la idea que el cáncer que representa la división social, se han convertido en un deporte para muchos, no es por lo mucho que puedan perder o dejen de ganar; sino que es por el puro placer de dar y recibir… agresiones.






