Un aspecto que ha sido relegado en los últimos tiempos, es el anómalo funcionamiento de la planta tratadora de aguas negras localizada al fondo de la colonia “Américo Villarreal Guerra”, donde en teoría, se da tratamiento a las aguas negras de la ciudad, así como a los desechos que se producen en los pozos de gas que funcionan en la zona conocida como “Los Nejos”.
Esta planta tratadora a base de macrofitas, es otra de las obras fraudulentas que se han construido a San Fernando con recursos de PEMEX a través de la empresa española Iberoamericana de Hidrocarburos S.A. de C.V. –IHSA- que trabaja a un 25 por ciento de su capacidad y descarga prácticamente “crudas”, las aguas residuales en el rio “Conchos”.
El oscurantismo es la carta de presentación de la empresa privada que maneja la planta tratadora de aguas negras en San Fernando, que no le rinde cuentas a ninguna autoridad local, pese a tratarse de un pingue negocio, ya que diariamente se descargan en sus estanques más de 200 mil litros de líquidos tóxicos, por lo que cobran fuertes cantidades.
Esos líquidos por los contenidos peligrosos que concentran, deben llevarse a confinamientos especializados disposición final materiales agresivos con el medio ambiente.
La planta tratadora de aguas negras en San Fernando es un monumento a la corrupción, que opera impunemente en perjuicio de la naturaleza y la salud de la población, mientras que las utilidades se trasladan al estado de Nuevo León, donde tienen sus oficinas las empresas que tienen la concesión para explotar una mina de contaminación, que tarde o temprano cobrará factura en una región que ha distinguido a lo largo de su historia, por su vocación agrícola y ganadera.






