El regreso a clases que se dará en un mes y medio más, está convertido en motivo de mortificación para los padres de familia, debido a los altos costos de útiles escolares, mochilas y otros artículos que se han vuelto obligaciones rigurosas, por reglamentación expresa de las mismas instituciones públicas y privadas.
En esas condiciones, un alumno de secundaria publica, se mira obligado a realizar gastos superiores a los dos mil pesos en el retorno a clases, porque tan solo en cuadernos, colores y otros detalles básicos, se acumula una erogación considerable.
Mientras que entre uniformes de diario, deportivos y en ocasiones hasta de gala, junto con el calzado normal y tenis se pueden erogar otros tres pesos, cantidades que generalmente, los padres de familia no se encuentran en condiciones de realizar.
A este regreso, todavía se le tiene que sumar la voracidad de algunos comerciantes del ramo que sin la menor compasión, elevan al máximo el precio de útiles y artículos escolares, lo que origina que los padres de familia se miren en verdaderos aprietos para poder enviar a sus hijos de regresos a continuar con su formación académica.
Es en las escuelas particulares donde se dan las mayores erogaciones de los padres de familia, sobre todo entre quienes tienen varios hijos en esa clase de colegios, que vienen pagando tan solo en el regreso cerca de 15 mil pesos, mientras que cada mes deben cubrir costosas colegiaturas, aunque los padres de familia justifican esto como una inversión aludiendo baja calidad educativas en las instituciones públicas.






