La detención del líder campesino Guillermo Aguilar Flores ocurrida ayer en el municipio de Méndez como presunto responsable de los bloqueos carreteros registrados en la zona de San Fernando durante los últimos meses, en términos prácticos es lo que se puede considerar como La crónica de una aprehensión anunciada.
Siempre se supo que se ejercería acción penal en contra de Guillermo Aguilar y algunos de sus compañeros que aparecen como principales responsables de la obstrucción a vías federales de comunicación, un tema bastante polémico y que se presenta desde varios ángulos, contrastantes para efectos
de la opinión pública social.
No nos corresponde juzgar si los campesinos tenían o han tenido razón o no para cerrar las carreteras en protesta por el bajo precio del sorgo y la falta de programas oficiales de apoyo que hasta hace más de 6 años les permitían disfrutar de una situación económica más cómoda para el beneficio de sus familias y que en el sexenio reciente han dado al traste por completo con la estabilidad de sus hogares.
Es obvio que todos tenemos derecho a aspirar a mejores condiciones de vida y que nuestras familias vivan mejor, sin embargo está el otro punto de vista que refiere a quienes resultan afectados con los bloqueos carreteros sin tener nada que ver con la problemática generada por este tema que forma parte de las inercias de los mercados internacionales, algo que ni siquiera es materia de solución del Gobierno Federal porque no corresponde a las instituciones de este país poner los precios del grano,
pero también se entiende que el gobierno de la República sí puede restablecer programas de apoyo que vengan a mitigar la situación que vive el campo; eso sí lo puede hacer el gobierno de México y es un tema que seguramente seguirá sobre la mesa en los tiempos siguientes.
Y ante el tema de los bloqueos surge un tercer ángulo, el de las autoridades a quienes les compete de oficio perseguir delitos como el que cometieron las personas que se atrevieron a interrumpir el tráfico de vehículos por lo que consideran una injusticia con el precio del sorgo, lo que se puede entender pero que tampoco les da derecho a perjudicar la vida de los demás.
Es un tanto complicado este asunto porque encontramos que hay varias partes en juego y que las tres tienen razones para justificar lo que hicieron o están haciendo, pero ahora hay algunas preguntas… ¿qué sigue?, ¿los campesinos se van a amotinar afuera de las oficinas de la Fiscalía General de la República -FGR- en Reynosa buscando liberar a su líder o de plano, desmoralizados por la acción penal que se está ejerciendo van a abandonar el movimiento y dejar preso a quien tuvo el valor de encabezar sus demandas?.
La moneda está en el aire.






