Las ansiadas lluvias se hacen presentes al fin en la región después de una prolongada sequía que causó siniestros agrícolas totales y parciales en parte de las 230 mil hectáreas sembradas de sorgo.
Lo anterior ante la angustia de productores del campo que están trillando sus parcelas y de otros que se preparaban para la tarea de recolección del grano rojo, que se encuentra en condiciones de ser levantado, para ingresar en los centros de acopio y que tendrán que esperar unos días más para reanudar los trabajos.
Pero a la mayoría de los productores agrícolas, que sembraron en los meses de enero, febrero y en los primeros días de marzo, estas lluvias vinieron a caer en los momentos en que las plantas necesitaban con mayor urgencia de humedad para darle peso al grano.
En la zona norte del municipio, donde las lluvias se resintieron con mayor intensidad, pero de acuerdo a datos oficiales, fue la región donde se sembró más tarde en el ciclo temprano, debido a que las tierras guardaban mucha humedad y no permitía labores para depositar la simiente, superficies que se verán mayormente beneficiadas con las precipitaciones de este miércoles.






