Se podría pensar que dentro de los cambios que ha tenido la humanidad para mejorar, se encuentran incluidas la tolerancia y la visión integral del bienestar de las familias como objetivo y valor supremo y que la violencia en los hogares, cada vez, debería ser menos.
Pero tristemente, no es así.
De acuerdo a estadísticas recientes, en lo que va de este año, en Tamaulipas se han registrado miles de denuncias por violencia familiar y se han iniciado más de dos mil carpetas de investigación, una cifra que rebasa con mucho a delitos que antes eran más frecuentes, como los robos, lesiones, entre otros.
De acuerdo a esta información, Tamaulipas tiene un grave problema que va más allá de las agresiones físicas y verbales que tristemente, en lo que va del 2025 han derivado en varios feminicidios; estas conductas generalmente asumidas por varones, tienen más un origen cultural.
El machismo se ha fortalecido en los últimos años, no obstante el avance en los derechos de las mujeres que se encuentran plasmados en las leyes y que no son ejercidos a plenitud, porque en un buen porcentaje, las féminas agredidas terminan por perdonar a sus agresores, ya sea por una razón sentimental personal, por injerencia de sus hijos, o de otros integrantes de sus familias.
Pero, el sol no se puede tapar con un dedo.
El problema existe y está documentado en miles de denuncias y carpetas de investigación, que al paso que van, convertirán al 2024 en el año de la violencia familiar en Tamaulipas, con todo y las reformas a las leyes para dotar a las mujeres de mayores garantías y castigar con más drasticidad a los abusadores.
¿Qué es lo que falta?. No se puede concebir progreso cuando en lo más elemental, hay un retraso descomunal.
En lugar de tantos datos que aportan en las escuelas para preparar a los alumnos, ¿podrían quitar las capitales del mundo –por mencionar alguno- e inculcar que el respeto en el seno de las familias es un factor de bienestar elemental?.
Los niños crecen viendo pleitos entre sus padres u otros integrantes de sus familias y aprenden lo peor de las conductas, porque así somos los seres humanos, le sacamos la vuelta a las actitudes nobles y vamos a caer en lo que es más negativo.
Estamos llegando al fondo de los cosas, lo demuestra la violencia en el seno de las familias, es tiempo de voltear la vista hacia lo que realmente importa, porque todos los días vemos que se reforman leyes, que se incorporan acciones de asistencia social, pero en lo elemental, vamos en retroceso.
Y esto es un problema cultural que merece toda la atención, para no dejar que Tamaulipas alcance el campeonato nacional en violencia en los hogares.
¿No le parece?.






