Tras más de 30 años años de llevarse a cabo de manera consecutiva, la veda de camarón en aguas de la laguna madre, pescadores organizados pedirán a las autoridades federales que desaparezca esta prohibición, al estar comprobado que como parte de un mecanismo de auto defensa, esta especie acuática se protege a sí misma, por instinto.
La primera veda de camarón en aguas de la laguna madre ocurrió en el año 1993, desde entonces y hasta la fecha se sigue realizando cada año en la temporada de mayor producción, en que se prohíbe su captura por un periodo de 40 días continuos.
Las vedas que han surtido efecto por 32 años se han manejado como “experimentales” y pese a los cambios climáticos que registra el planeta y han influido en la vida todas las criaturas y organismos, permanece estacionaria, al comenzar la última semana del mes de mayo y concluir en los primeros días de julio.
Considerando que las vedas de las últimas tres décadas no han servido para aumentar la producción de los crustáceos se pedirá al Gobierno Federal que se revise esta situación y que se comparen los records de cada año, para comprobar que los crustáceos se cuidan solos en pocas de temperaturas máximas y mínimas.
Los camarones permanecen ocultos a las artes de pesca hasta que alcanzan una edad adecuada, por lo que al tratar de protegerlos solo se está inhibiendo el desarrollo de estas criaturas, mientras que una vez que termina la veda oficial, entra en vigor el fenómeno climático denominado “canícula” que provoca que huyan a las profundidades de la laguna madre para evitar perecer por las altas temperaturas que alcanzan las aguas.
En tanto que durante el periodo invernal, este recurso pesquero se sumerge entre el fango de la laguna madre para protegerse de las temperaturas congelantes que llegan a alcanzar las aguas del vaso lacustre.






