Aunque todas condiciones apuntan a una buena cosecha de sorgo del ciclo “temprano”, los agricultores de la región desconfían de la labor de la PROFECO -Procuraduría Federal del Consumidor- en la calibración de básculas de largo alcance en bodegas de sorgo, cuya verificación es muy dudosa y este procedimiento no ha arrojado ninguna irregularidad, cuando los productores al final de cada temporada, se enteran que sobra grano en el interior de las “recibas”.
Productores del campo señalaron que ninguna báscula en las compras de granos es confiable, y afirmaron que todas las bodegas de sorgo los esquilman todos los años, como parte de una cultura voraz que permite que sean los acopiadores quienes se lleven la mayor parte de las ganancias de la producción del grano rojo.
Aseguran que hay básculas que no están operando correctamente y que en San Fernando la única ley que vale es la de los bodegueros, quienes actúan a sus anchas a sabiendas que gozan de la protección de representantes de esa dependencia –PROFECO-, a la que consideran como un enemigo más de los productores.
También comentan que la calibración de básculas en la región es una farsa, porque la realiza una empresa privada de Monterrey contratada para dar este servicio, sin la presencia de productores agrícolas de la región, lo que se presta a corruptelas.
Mientras que las básculas en las bodegas no operan correctamente, los compradores rayan en el abuso, por los descuentos exagerados que les aplican en las normas de calidad como la humedad, grano dañado, impurezas y otros conceptos que atentan contra sus ganancias.
En este municipio se instalan más de 40 bodegas de sorgo, donde abusan de los productores, y una de las primeras razones es la dudosa calibración de las básculas, porque este procedimiento lo supervisa una sola persona en forma amañada, sin que los agricultores puedan atestiguar que se está aplicando la norma de la manera adecuada, mientras que en el colmo de la burla, lo hacen hasta que se está terminando la recepción de las cosechas.






