Los cambios que se han venido dando en gabinete estatal de Tamaulipas refrescan la oportunidad de mejorar el servicio público y brindar oportunidades a personajes que realmente compartan la mística de trabajo de la administración que encabeza el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA.
Sin entrar en detalles que a nadie le importan de la vida privada de la ex Secretaria de Educación LUCÍA AIMÉ CASTILLO PASTOR, su permanencia en el cargo no sirvió para mejorar el sistema educativo del estado, quienes la veían de cerca y con frecuencia, señalan que nunca se sintió cómoda en el puesto.
Que le molestaba que le recordaran sus obligaciones y tener que andar moviéndose con discreción en algunos aspectos personales, es decir que lo que menos mostraba, era actitud.
Hizo todo lo que pudo por no llevarse bien con la parte sindical, mientras que sus propios subalternos, lo que menos querían era ser llamados a su despacho.
Situación que derivó en una salida poco airosa, con la renuncia que presentó el lunes pasado y que ayer, de manera oficial se dio a conocer su relevo, el matamorense MIGUEL ÁNGEL VALDÉZ GARCÍA.
En la víspera había renunciado el Secretario de Energía JOSÉ RAMÓN SILVA ARIZVALO quien de acuerdo a los comentarios al respecto, no dio “el kilo”, pero se supone que hubo más de fondo en este tema.
Ya antes se había ido la Secretaria de Finanzas ADRIANA LOZANO GARZA, quien parecía inamovible en el puesto, lo que demuestra que a la hora de retirar estorbos, no existen “indispensables”.
Hay otras bajas de titulares que han ocurrido y seguramente que vienen más, comenzando por el Vocero de Seguridad en Tamaulipas JORGE CUÉLLAR MONTOYA, que bastante ha desbarrado ante los medios estatales y nacionales, al grado de mostrar desconexión o ignorancia sobre hechos relacionados con esa área, que lo exhiben como desinformado o mentiroso.
En esas condiciones, no se sabe que es peor.
Pero en cada relevo que se da, hay la oportunidad de mejorar, con servidores públicos mejor preparados y sobre todos más comprometidos con el desarrollo y bienestar del estado, de tal forma que los cambios, además de necesarios, son sanos.
Y donde quiera se cuecen habas, es decir que funcionarios incompetentes hay en todas oartes, pero los titulares no se atreven a cambiarlos por compromisos políticos, económicos… o porque les saben algo.
Y así, hay administraciones que se mueven dando tumbos, porque prefieren sostener a personas ineptas en los cargos, en vez de abrir el abanico para incorporar perfiles que garanticen eficiencia, lo lamentable es que los errores de los aprendices e incompetentes, siempre los tiene que pagar el pueblo.






